El Súper El Niño ya está aquí y amenaza alimentos y energía: qué significa para América Latina
El fortalecimiento de El Niño eleva los riesgos para alimentos, generación hidroeléctrica y actividad económica en América. Sus efectos podrían extenderse hasta 2027 y complicar la trayectoria de la inflación.

Las claves de la nota
- Súper El Niño: temperaturas extremas del Pacífico ecuatorial.
- Riesgo de inflación alimentaria y de energía en América Latina.
- Aumento de precios de commodities agrícolas como azúcar y cereales.
- Impacto potencial hasta finales de 2026 y principios de 2027.
- Presiones sobre generación hidroeléctrica y actividad económica.
El fenómeno de El Niño ha dejado de ser una mera amenaza meteorológica para América Latina, intensificándose hasta el punto de ser calificado como un "Súper El Niño" por analistas de Citi. Las temperaturas extremas del Pacífico ecuatorial, con anomalías cercanas a 3°C, superan los umbrales críticos, proyectando efectos significativos hasta 2027. Esto podría agravar las presiones inflacionarias regionales, afectando directamente a las cosechas, la generación de energía hidroeléctrica y la actividad económica general.
El principal canal de transmisión hacia los mercados emergentes, y en particular para Argentina, se centra en los alimentos. El índice mundial de precios de la FAO ya muestra un aumento interanual del 2,5% en agosto, impulsado por subas en el azúcar y los cereales, con tensiones comparables a las vistas durante el shock alimentario de la guerra en Ucrania. Si bien la inflación alimentaria agregada en mercados emergentes se mantiene relativamente estable, se anticipa que el impacto total de El Niño y sus efectos rezagados aún no se han sentido plenamente.
En la región, se observan señales de repunte en la inflación de alimentos, aunque con variaciones. Chile lidera este incremento, mientras que México muestra una dinámica más benigna. La exposición a materias primas específicas es clave: el aceite de palma, café robusta, arroz, azúcar, cacao y trigo australiano son particularmente vulnerables. La caída en las existencias mundiales de aceite de palma, al nivel más bajo en una década, podría elevar los precios del aceite de soja por sustitución, mientras que problemas en las cosechas de cacao en África Occidental, sumado a lluvias persistentes en Ecuador, amenazan la oferta global.
La energía representa un segundo frente de preocupación. La menor disponibilidad de agua en embalses por sequías asociadas a El Niño podría impactar negativamente la generación hidroeléctrica, un componente crucial de la matriz energética en varios países latinoamericanos, incluyendo Argentina. Esto podría derivar en mayores costos de generación y, consecuentemente, presiones sobre los precios de la electricidad y la inflación general. La región deberá monitorear de cerca estas variables para anticipar y mitigar los impactos económicos de este fenómeno climático extremo.
