Cooperativa santiagueña innova con productos del monte: café de algarroba, mistol y chañar, y ahora alfajores
La cooperativa Monte Vivo de Santiago del Estero revoluciona el mercado con sucedáneos de café de frutos nativos y lanza un alfajor a base de algarroba, buscando democratizar el acceso a estos sabores ancestrales.

Las claves de la nota
- Sucedáneos de café de frutos nativos registrados.
- Lanzamiento de alfajor con harina de algarroba.
- Red de familias recolectoras como fuente de ingresos.
- Objetivo de democratizar el acceso a productos del monte.
La cooperativa Monte Vivo, con sede en La Banda, Santiago del Estero, está marcando un hito en la agroindustria argentina al agregar valor a los frutos del monte. Tras el éxito de sus sucedáneos de café elaborados con algarroba, mistol y chañar, la iniciativa ahora se expande hacia la producción de alfajores, demostrando el potencial de estos recursos nativos.
Santiago de Gregorio, uno de los fundadores, destaca que son los primeros en Argentina en registrar sucedáneos de café de chañar y mistol, productos que no contienen granos de café pero emulan su proceso de preparación mediante tostado y molienda. Estos desarrollos buscan ofrecer alternativas locales y con identidad propia al café tradicional importado, manteniendo el dulzor y sabor característico de cada fruto.
La materia prima es recolectada por una red de familias distribuidas en la provincia, quienes encuentran en esta actividad una fuente de ingresos. La cooperativa no solo se enfoca en la elaboración de bebidas, sino que también produce harina integral de algarroba, a partir de la cual se crean barritas energéticas. El reciente lanzamiento del alfajor, con masa de harina de algarroba, dulce de leche y merengue italiano con anís, busca consolidar la presencia de estos productos en un mercado más amplio.
El objetivo principal de Monte Vivo es democratizar el acceso a los productos del monte, asegurando que sean tanto gustativa como económicamente populares. Buscan que los consumidores redescubran el valor de los saberes y sabores ancestrales, promoviendo un círculo virtuoso donde tanto la cooperativa como las familias recolectoras se benefician del trabajo y el valor agregado en origen. Esta iniciativa se alinea con la creciente tendencia de consumo de productos regionales y con identidad, ofreciendo una alternativa sostenible y con arraigo local.
