Consumo de carne vacuna en Argentina cae a mínimo histórico: 46 kilos por habitante
El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó su nivel más bajo histórico, con 46 kilos por habitante, debido al estancamiento productivo, la brecha de precios y el auge del pollo y el cerdo.

Las claves de la nota
- Consumo de carne vacuna: 46 kg/hab (promedio móvil últimos 12 meses)
- Producción de carne vacuna estancada hace 50 años
- Crecimiento exponencial de producción de pollo y cerdo
- Factores: precios relativos, hábitos, oferta limitada
La tradicional carne vacuna ha cedido terreno en la dieta argentina, alcanzando un mínimo histórico de 46 kilos por habitante en los primeros ocho meses de 2026, según datos de CICCRA. Este retroceso, que no se veía desde que se mide el consumo en 1914, se explica por una convergencia de factores estructurales. La producción de carne vacuna se ha mantenido estancada en torno a las 3,18 millones de toneladas anuales desde hace 50 años, mientras la población crecía. Esta oferta limitada ha presionado los precios al alza, volviéndola menos competitiva frente a otras proteínas.
La competencia de la agricultura por la tierra y la volatilidad macroeconómica han limitado la expansión del sector ganadero, que requiere inversiones a largo plazo con retornos inciertos. Adicionalmente, las trabas a las exportaciones y eventos climáticos severos, como la sequía de 2008-2009, han afectado negativamente la oferta y los incentivos para la inversión. En contrapartida, la producción de pollo y cerdo ha experimentado un crecimiento exponencial. La avicultura se multiplicó por 64 desde 1961, alcanzando 2,3 millones de toneladas en 2024, y la porcicultura también mostró un avance significativo, especialmente a partir del año 2000.
Estas carnes alternativas se han beneficiado de la percepción de ser más saludables y de importantes innovaciones en genética, nutrición y manejo sanitario. Estas eficiencias operativas han reducido sus costos de producción, mejorando su competitividad relativa frente a la carne vacuna. El cambio en los hábitos de consumo y la alteración en los precios relativos entre las distintas carnes han sido determinantes en este proceso de sustitución, marcando un antes y un después en la mesa de los argentinos y con posibles implicancias para el sector agroindustrial de la región.
