Informe especial · Internacional

Si la IA nos va a dejar sin trabajo, ¿no deberíamos invertir en empresas de IA? – Santiago Jové

Hace unos días, Anthropic (la empresa detrás de Claude, uno de los modelos de IA más utilizados del mundo) publicó un artículo sobre cómo podría llegar a ser la economía de los Estados Unidos en 2030, a medida que avanza la inteligencia artificial. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Por Administrador4 min de lectura
Si la IA nos va a dejar sin trabajo, ¿no deberíamos invertir en empresas de IA? – Santiago Jové

Si la IA nos va a dejar sin trabajo, ¿no deberíamos invertir en empresas de IA? – Santiago Jové
Hace unos días, Anthropic (la empresa detrás de Claude, uno de los modelos de IA más utilizados del mundo) publicó un artículo sobre cómo podría llegar a ser la economía de los Estados Unidos en 2030, a medida que avanza la inteligencia artificial. Plantean tres escenarios —modesto, sustancial y extremo—, según cuántas tareas pueda hacer la IA y qué tan rápido se adopte. En el modesto, el impacto se parece a lo que fue el desarrollo de Internet: aumenta la productividad, pero el impacto es lento y gradual. En el sustancial y el extremo, la cosa cambia bastante: la IA pasa a hacer buena parte del trabajo de conocimiento, sin siquiera requerir intervención humana. El PBI crecería muy por encima de lo normal, pero los salarios de los trabajadores del conocimiento (administrativos, analistas o programadores, por citar algunos) se estancarían o directamente caerían, y el desempleo podría llegar a superar los niveles típicos de una recesión.
Algo que me pareció interesante es que Anthropic no piensa los trabajos como bloques enteros que "se automatizan" o "no se automatizan", sino como conjuntos de tareas: dentro de un mismo puesto, algunas tareas se simplifican y otras siguen siendo imposibles de reemplazar. Y que la IA pueda hacer algo no significa que lo vaya a terminar haciendo —hay restricciones legales, culturales, gente que prefiere seguir haciendo las cosas como antes—, pero la sola posibilidad de automatizar una tarea ya altera el valor relativo de los trabajos, y por lo tanto los ingresos, incluso antes de que la automatización se concrete del todo.
Y acá viene la cuestión económica. Hoy, de cada dólar que genera la economía de Estados Unidos, unos 60 centavos van como ingreso a los trabajadores y 40 centavos al capital. Según el informe, esta relación podría llegar a cambiar radicalmente: en el escenario extremo, el capital pasaría a llevarse casi el 55% de la torta.
¿Qué tiene que ver todo esto con las inversiones? Si estos escenarios más disruptivos se terminan dando, una porción creciente de la riqueza que genere la economía va a ir a parar al capital y a la tecnología que la produce, más que a los ingresos de los trabajadores. El mercado de capitales ofrece la posibilidad de invertir en acciones de muchas de las empresas que hoy están construyendo esa tecnología —desde los grandes laboratorios de IA hasta los fabricantes de chips y los proveedores de infraestructura de datos—, y esa decisión puede ser una forma de cubrirse parcialmente frente a esos escenarios.
Obviamente, hay que tomar estas proyecciones con cautela. Parte de ese optimismo por un futuro más disruptivo ya está reflejado en los precios de esas empresas: Nvidia, Google o cualquiera de las grandes tecnológicas cotizan hoy pensando en un mundo con mucha más IA. Además, apostar fuerte a un puñado de compañías concentra el riesgo: si el escenario que termina ocurriendo es más parecido al modesto, esas acciones podrían estar sobrevaluadas para lo que realmente va a pasar.
Hecha esta aclaración, me quedo con el concepto central: en un mundo donde una porción cada vez mayor del ingreso se desplaza del trabajo al capital, tener una parte de los ahorros en el capital —diversificado, y no sólo en un par de empresas— deja de ser una opción más y empieza a parecerse a una cobertura necesaria.
Santiago Jové - Asesor financiero independiente, idóneo en Mercado de Capitales

El presente artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento financiero, legal ni impositivo, ni una recomendación de compra o venta de los instrumentos mencionados. Las opiniones expresadas son personales y reflejan el análisis del autor al momento de su publicación, pudiendo variar sin previo aviso. Los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros. Antes de invertir, evaluá tu situación particular y consultá con un asesor financiero matriculado.