
Imagen ilustrativa
Wall Street opera con pocos cambios y el S&P 500 apunta a su tercera semana consecutiva al alza
La debilidad de las ventas minoristas en EE.UU. reduce las apuestas por nuevas alzas de tasas de la Fed, impulsando al S&P 500 y al Nasdaq, mientras el petróleo y el conflicto con Irán generan presión.
- S&P 500 sube 0,09% y Nasdaq 0,17%
- Ventas minoristas de EE.UU. cayeron 0,6% en julio
- Petróleo Brent cerca de US$87 por barril
- Tecnología e IA impulsan el mercado
- Expectativas de suba de tasas de la Fed moderadas
Los mercados bursátiles estadounidenses operan con escasos cambios este viernes, impulsados por el renovado interés en el sector tecnológico y la inteligencia artificial. El S&P 500 registra un leve avance de 0,09%, mientras que el Nasdaq se beneficia del dinamismo de las compañías de IA con una suba de 0,17%. Por otro lado, el Dow Jones experimenta una baja de 0,27%, afectado por la presión de los precios energéticos.
Un dato clave que modera las expectativas de nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) es la caída del 0,6% en las ventas minoristas de Estados Unidos durante julio, cifra inferior a la esperada por los economistas. Este debilitamiento del consumo, sumado a datos de inflación moderados, reduce la presión sobre la Fed para endurecer su política monetaria. Como reflejo, el rendimiento del bono del Tesoro a dos años cae cuatro puntos básicos, situándose en 4,11%, y el mercado monetario asigna una probabilidad de cerca de un tercio a un aumento de tasas en septiembre.
La temporada de resultados empresariales sigue siendo un soporte para las acciones, con las utilidades del S&P 500 creciendo un notable 32%, superando las proyecciones iniciales. Las empresas tecnológicas, en particular, muestran un desempeño sobresaliente, con un 93% de ellas superando las estimaciones. Estrategas de Bank of America ven "puerta completamente abierta" para los activos de riesgo, citando el crecimiento de ganancias y las inversiones proyectadas en IA.
A nivel internacional, el entusiasmo tecnológico se extiende a mercados emergentes, con el Kospi de Corea del Sur acumulando una ganancia semanal del 11%. Sin embargo, el alza en los precios del petróleo, con el Brent cerca de US$87 por barril y el WTI rondando US$81,90, y la tensión geopolítica en torno a Irán y el estrecho de Ormuz, actúan como contrapeso al optimismo general. La situación en Medio Oriente genera incertidumbre sobre la oferta y los costos energéticos, un factor a vigilar de cerca para la economía global y, por ende, para Argentina.
La debilidad del consumo en Estados Unidos y la moderación en las expectativas de subas de tasas de la Fed son factores que pueden influir en el apetito por activos de riesgo a nivel global. Para Argentina, esto podría traducirse en una mayor volatilidad en los mercados financieros y un impacto indirecto en los precios de commodities. Es crucial seguir de cerca la evolución del petróleo y las tensiones geopolíticas, que podrían afectar las cadenas de suministro y los costos energéticos.

