
Imagen ilustrativa
Wall Street apuesta a que las ganancias corporativas del segundo trimestre reactiven un rally alcista
Las ganancias del S&P 500 podrían tener una de las mejores marcas fuera de recuperaciones de grandes recesiones, con casi el 90% de las empresas que ya reportaron superando estimaciones. Los inversores esperan que este impulso se extienda más allá de las grandes tecnológicas y contribuya a un escenario alcista.
- Ganancias del S&P 500 crecerían 26% en Q2.
- Casi 90% de empresas superan estimaciones.
- Crecimiento se extiende más allá de las grandes tecnológicas.
- Incertidumbre por IA y geopolítica genera cautela.
- Mercado bursátil podría estar "subposicionado" para beneficios.
Tras semanas de estancamiento en los mercados bursátiles estadounidenses, los inversores depositan sus esperanzas en la temporada de resultados del segundo trimestre para impulsar un nuevo rally alcista. Las señales iniciales son alentadoras: un número significativo de empresas del S&P 500 está elevando sus previsiones, lo que sugiere un crecimiento generalizado que va más allá del sector tecnológico.
Se proyecta que las ganancias de las empresas del S&P 500 crezcan un notable 26% en el segundo trimestre, una cifra destacada fuera de periodos de recuperación post-recesión. Europa también muestra optimismo, con el MSCI Europe apuntando a un alza del 12%. Analistas como Binky Chadha, de Deutsche Bank, señalan que el mercado bursátil podría estar "subposicionado" para este crecimiento de beneficios, ya que algunos inversores aún mantienen escepticismo sobre las perspectivas macroeconómicas y la inflación.
Sin embargo, persisten focos de cautela. La incertidumbre sobre la rentabilidad de las cuantiosas inversiones en centros de datos para la inteligencia artificial y el recrudecimiento de tensiones geopolíticas, como las de Estados Unidos e Irán, añaden volatilidad. A pesar de estos factores, la fortaleza del crecimiento, que se espera supere el 20%, es considerada inusualmente fuerte para el S&P 500 en esta fase del ciclo económico, superando el promedio anual del 7,8% de los últimos veinte años.
Este impulso se atribuye en parte a la IA, pero también a un repunte en los componentes del S&P 500 no relacionados con esta tecnología, a medida que disminuyen los temores comerciales. Los analistas prevén que todos los sectores del S&P 500 registren aumentos de beneficios en el tercer trimestre, algo que no ocurría desde 2021. A pesar de que cerca del 90% de las empresas que ya reportaron superaron las estimaciones, una cifra récord desde 2013, la vara está alta. Resultados o perspectivas decepcionantes podrían dejar a las acciones en una posición vulnerable.
Para Argentina, este escenario global de optimismo corporativo, aunque con matices, puede tener un impacto indirecto. Un mercado estadounidense robusto suele generar un apetito general por el riesgo, lo que podría traducirse en un mayor flujo de capitales hacia mercados emergentes, incluyendo a nuestro país, especialmente si se observa una mejora en las condiciones macroeconómicas locales. La fortaleza en las commodities agrícolas, un pilar de nuestra economía, podría verse beneficiada por una demanda global sostenida. Sin embargo, la volatilidad externa y las tensiones geopolíticas son factores que siempre requieren atención, ya que pueden generar desvíos abruptos en los flujos de inversión y afectar la cotización de nuestros activos y el tipo de cambio.
La temporada de resultados corporativos en Wall Street, con proyecciones de crecimiento del 26% para el S&P 500, es crucial para definir la dirección de los mercados globales. Un rally alcista en EE.UU. podría generar un efecto contagio positivo en mercados emergentes como Argentina, impulsando el apetito por el riesgo y potencialmente beneficiando a sectores clave como el agro. Los inversores y productores argentinos deben monitorear de cerca la evolución de estas ganancias, la expansión del crecimiento más allá de las grandes tecnológicas y los riesgos geopolíticos y de la IA que podrían generar volatilidad.

