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¿Vuelve la cartera 60/40? Goldman Sachs analiza el peor ciclo de los bonos en un siglo

Goldman Sachs analiza si es momento de que los bonos recuperen peso en las carteras tras uno de sus peores períodos históricos, aunque advierte sobre riesgos.

Fuente original: Bloomberg Mercados5 min de lecturaNeutral
¿Vuelve la cartera 60/40? Goldman Sachs analiza el peor ciclo de los bonos en un siglo
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Las claves de la nota

  • Bonos del Tesoro de EE.UU. en su peor ciclo en un siglo.
  • Goldman Sachs analiza el regreso de la cartera 60/40.
  • Rendimiento del bono a 10 años de EE.UU. en 5%.
  • Bonos se vuelven herramienta de ingresos, no de riesgo.
  • Normalización óptima de bonos entre 35%-55%.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bloomberg Mercados.

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años atraviesan uno de sus peores ciclos en más de un siglo, lo que reaviva el debate sobre la tradicional cartera balanceada 60/40 (60% acciones, 40% bonos). Tras la pandemia, la renta fija perdió peso debido a la persistencia de la inflación, riesgos fiscales y una mayor competencia por el capital. Goldman Sachs, si bien ve argumentos para volver a asignaciones más "normales" de bonos, considera que el argumento táctico para añadir bonos de larga duración es mixto.

El rendimiento del bono estadounidense a 10 años ha alcanzado el 5%, un nivel que Goldman Sachs interpreta como una normalización tras las tasas históricamente bajas. Históricamente, la estrategia 60/40 ofreció fuertes retornos ajustados por riesgo, pero su efectividad disminuyó tras la pandemia, evidenciándose en un retroceso simultáneo de acciones y bonos en 2022. Durante los últimos cinco años, una cartera 60/40 estadounidense rindió por debajo de una inversión puramente en acciones.

A largo plazo, Goldman Sachs proyecta una normalización hacia un rango óptimo del 35% al 55% en bonos. Sin embargo, la decisión de aumentar la exposición a renta fija está condicionada por el retorno relativo, el riesgo, los beneficios de diversificación y el rendimiento del efectivo. Si bien los rendimientos más altos mejoran la rentabilidad y ofrecen mayor protección ante subidas de tasas, la correlación positiva entre acciones y bonos post-pandemia, junto con una inflación volátil y riesgos fiscales, limita la capacidad de los bonos para amortiguar caídas bursátiles. Se perfilan más como una herramienta de generación de ingresos que de mitigación de riesgos.

Para el inversor argentino, este análisis de Goldman Sachs sugiere una posible reevaluación de las carteras. Si bien la volatilidad global impacta directamente en los mercados locales, la tendencia de normalización de tasas en EE.UU. podría influir en las decisiones de inversión de fondos y particulares. La búsqueda de rendimientos más atractivos en bonos, incluso con riesgos asociados, podría llevar a una diversificación estratégica. Sin embargo, la alta inflación y la incertidumbre macroeconómica local siguen siendo factores clave a considerar, haciendo que el efectivo y las inversiones de corto plazo mantengan su atractivo para mitigar riesgos inmediatos.

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