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Vinos patagónicos: La odisea de la familia Adamow que tardó 13 años en lanzar su primera botella en Lago Puelo

Tras 15 años en Ushuaia, la familia Adamow apostó por la vitivinicultura en Lago Puelo, Chubut, invirtiendo en infraestructura y superando heladas, incendios y pandemias. Hoy, tras 13 años de espera, producen entre 5.500 y 6.000 botellas anuales y buscan expandirse.

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Vinos patagónicos: La odisea de la familia Adamow que tardó 13 años en lanzar su primera botella en Lago Puelo
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Las claves de la nota

  • 13 años de espera para la primera botella
  • Inversiones en infraestructura hídrica y eléctrica
  • Pérdidas por heladas, pandemia e incendios
  • Producción anual de 5.500 a 6.000 botellas
  • Expansión del viñedo y turismo enológico

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La historia de Pedro Adamow y su familia en Lago Puelo, Chubut, es un testimonio de perseverancia y visión a largo plazo en el sector productivo argentino. Tras dejar atrás 15 años de vida en Ushuaia, la familia Adamow eligió la Comarca Andina para emprender un proyecto vitivinícola, a pesar de carecer de experiencia previa en el sector agropecuario.

El camino, iniciado en 2008 sobre un terreno de dos hectáreas previamente explotado forestalmente, estuvo plagado de desafíos. La falta de infraestructura básica como electricidad y agua potable, sumada a la necesidad de proteger las vides de las heladas patagónicas, demandó inversiones significativas y prolongó los tiempos de desarrollo. La pérdida de casi la mitad de las plantas en una primera helada fuerte obligó a reponerlas y a construir una laguna de dos millones de litros y realizar perforaciones de agua, extendiendo la espera para la primera cosecha.

Los obstáculos no cesaron con la maduración del viñedo. La pandemia de COVID-19 y las restricciones de circulación en 2020 significaron la pérdida total de una cosecha al no poder trasladarla para su elaboración. Al año siguiente, el devastador incendio que afectó la región alteró las características de otra cosecha, forzando su descarte. La construcción de una bodega propia en 2022 marcó un hito, permitiendo finalmente la comercialización de vinos de la cosecha 2019 y la consolidación de la producción anual, que hoy oscila entre 5.500 y 6.000 botellas.

Este emprendimiento, que integra cultivo, elaboración y comercialización, demuestra el potencial de la vitivinicultura en regiones no tradicionales de Argentina, similar a otros casos de éxito en la Patagonia. La familia Adamow ahora mira hacia el futuro, con planes de ampliar el viñedo y fortalecer su propuesta turística, buscando capitalizar la experiencia acumulada y el valor de sus vinos patagónicos.

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