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“Tuvimos que reinventarnos”: perdieron todo en la gran sequía de 2009, cambiaron la forma de producir carne y cuadruplicaron la producción
La familia Ostrovsky, tras perder su rodeo de cría en la sequía de 2009, implementó un innovador sistema de manejo de agua y pastoreo en su campo de 2500 hectáreas en Algarrobo, Buenos Aires. Este cambio radical permitió cuadruplicar su producción de carne, pasando de 160.000-200.000 kilos anuales a 872.000 kilos.
- Producción de carne cuadruplicada a 872.000 kg anuales
- Reinvención tras la sequía de 2009
- Nuevo sistema de manejo de agua y pastoreo intensivo
- 2500 hectáreas en Algarrobo, sur de Buenos Aires
- Superación de baja pluviometría anual
La familia Ostrovsky, propietaria del establecimiento Chosoico SA en Algarrobo, sur de Buenos Aires, ha logrado una notable recuperación y expansión productiva tras ser devastada por la sequía de 2009. En aquel entonces, la empresa perdió la totalidad de su rodeo de cría, lo que obligó a una profunda reestructuración. "Tuvimos que reinventarnos", afirmó Diego Ostrovsky, integrante de la firma, en una reciente exposición.
El punto de inflexión fue la implementación de un nuevo sistema de manejo de agua y pastoreo intensivo. Ante una pluviometría anual que oscila entre 450 y 550 milímetros, se invirtió en una red de distribución de agua que abastece prácticamente todo el campo, superando desafíos geográficos y de infraestructura. Este cambio, inicialmente pensado para la supervivencia, demostró tener un potencial de crecimiento exponencial.
La transformación implicó no solo la infraestructura hídrica, sino también una reorganización completa del pastoreo y la gestión del personal. Se pasó de un manejo extensivo a uno intensivo, con cambios frecuentes de parcela y la disponibilidad de agua en cada potrero. Esto permitió aumentar drásticamente la carga animal y la eficiencia productiva. El establecimiento, que en la década de 1980 producía unos 30.000 kilos de carne al año con 250 vacas, y en los 90 alcanzó entre 160.000 y 200.000 kilos con 1500-2000 animales, hoy genera 872.000 kilos de carne anuales con 5500 animales de recría y 500 vacas sobre las mismas 2500 hectáreas.
Este caso ejemplifica la resiliencia y capacidad de adaptación del sector agropecuario argentino ante condiciones climáticas adversas. La innovación en la gestión de recursos, especialmente el agua, se presenta como una estrategia clave para la sostenibilidad y el crecimiento en zonas con limitaciones hídricas. Para la región de Rosario y la provincia de Buenos Aires, este modelo podría ser replicable, incentivando inversiones en tecnología y manejo para optimizar la producción ganadera frente a la variabilidad climática.
Esta noticia es de gran relevancia para el sector agropecuario argentino, demostrando cómo la innovación y la adaptación a las condiciones climáticas pueden generar un crecimiento productivo significativo. Los inversores y productores deben observar cómo la gestión eficiente del agua y el pastoreo se consolida como una estrategia clave para la ganadería en zonas con desafíos hídricos. El éxito de la familia Ostrovsky podría sentar un precedente para futuras inversiones y desarrollos tecnológicos en el sector.

