Superávits gemelos: Argentina suma tres años consecutivos e iguala racha de 2006-2008
El país registra un superávit fiscal y comercial por tercer año consecutivo, una marca que no se veía desde la primera etapa del kirchnerismo. Las exportaciones crecieron un 17,5% interanual hasta agosto, impulsadas por energía y productos del campo.

Las claves de la nota
- Superávit fiscal y comercial por tercer año consecutivo
- Superávit primario de $13,3 billones hasta agosto
- Superávit financiero de $2,6 billones hasta agosto
- 33 meses consecutivos con superávit comercial
- Exportaciones crecieron 17,5% interanual hasta agosto
Argentina se encamina a cerrar un nuevo ejercicio con un doble superávit, tanto en las cuentas públicas como en la balanza comercial. Esta combinación positiva de tres años consecutivos con saldo favorable no se observaba desde el período 2006-2008, marcando un hito en la gestión macroeconómica reciente.
El informe técnico de la Bolsa de Comercio de Rosario, basado en datos oficiales, detalla que entre enero y agosto el Estado registró un superávit primario de $13,3 billones y un superávit financiero de $2,6 billones. Este resultado se sustenta en una marcada contención del gasto corriente y operativo, así como en la reducción de desembolsos previsionales y transferencias.
En el frente comercial, el país acumula 33 meses consecutivos con superávit, una racha que no se veía desde 2013. Las exportaciones hasta agosto sumaron u$s67.766 millones, un crecimiento del 17,5% interanual, impulsadas por combustibles y energía (+43,9%), manufacturas industriales (+20%) y productos del campo (+11,7%). Este superávit comercial de u$s18.380 millones hasta agosto es crucial para compensar el déficit en servicios.
Sin embargo, la contracara de esta fortaleza externa se manifiesta en una caída del 4,7% en las importaciones, especialmente en insumos para la producción y bienes de capital (-20,1% en piezas y repuestos, -8,9% en maquinaria). Esto sugiere que, si bien el orden fiscal y comercial brindan estabilidad, el consumo interno y la inversión empresarial avanzan a un ritmo más moderado. La región de Rosario, como polo agroexportador clave, se beneficia directamente de este impulso exportador, pero debe estar atenta a la dinámica de las importaciones de insumos productivos.
