Soja: Brasil vende a 485 u$s/tonelada, Argentina a 350 u$s/tonelada
La victoria de Lula en Brasil impulsó la competitividad agroexportadora, llevando la soja disponible a 485 u$s/tonelada en puertos brasileños, mientras que en Rosario se cotiza a 350 u$s/tonelada.

Las claves de la nota
- Soja disponible Brasil: 485 u$s/tonelada.
- Soja disponible Rosario: 350 u$s/tonelada.
- Lula impulsa competitividad agroexportadora brasileña.
- Demanda europea compra harina de soja brasileña.
- Brecha de precios soja Argentina-Brasil.
La reciente victoria electoral del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil ha generado un impacto positivo significativo en el sector agroexportador del vecino país. Tal como se preveía, la asunción de Lula ha fortalecido la competitividad de los exportadores, traduciéndose en una mayor rentabilidad para las empresas agrícolas brasileñas.
En el caso específico de la soja, la mejora en los valores no se ha limitado a la moneda local, el real, sino que también se ha reflejado en dólares. La cotización de referencia para la soja disponible con entrega en el puerto de Paranaguá ha alcanzado los 485 u$s/tonelada. Este valor contrasta fuertemente con la situación argentina, donde la soja Rosario disponible se ubica en 350 u$s/tonelada, evidenciando una brecha considerable.
Diversos factores explican esta disparidad. Por un lado, la incertidumbre sobre los costos de flete futuros, ante la perspectiva de un aumento en los precios del diésel, ha incentivado las operaciones en el mercado disponible brasileño. Por otro lado, la demanda europea está realizando importantes compras de harina de soja brasileña, anticipándose a posibles interrupciones en los embarques tras la implementación del reglamento EUDR (EU Deforestation Regulation).
Los agentes comerciales brasileños muestran un menor interés en los contratos de venta de soja a plazo, especialmente para embarques previstos para 2027. Si bien la devaluación del real podría haber ejercido una presión bajista en el mercado del complejo sojero, los productores brasileños, lejos de verse afectados, han salido beneficiados. Esta situación difiere marcadamente de la experimentada por sus vecinos en Argentina, Paraguay y Uruguay, cuyas economías dolarizadas han absorbido directamente el impacto bajista derivado de la depreciación del real.
