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Siembra Directa en Argentina: Aapresid confirma retroceso tras décadas de expansión

Aapresid estima que la siembra directa retrocedió al 80,6% del área agrícola argentina para la campaña 2025/26, marcando una caída de 12 puntos porcentuales desde su pico en 2017/18. Las principales causas son la dificultad para controlar malezas y la compactación de suelos.

Fuente original: Bichos de Campo5 min de lecturaNegativo
Siembra Directa en Argentina: Aapresid confirma retroceso tras décadas de expansión
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Las claves de la nota

  • Siembra directa retrocede al 80,6% en Argentina (2025/26).
  • Caída de 12 puntos porcentuales desde el pico de 2017/18.
  • Dificultad para controlar malezas es la principal causa.
  • Compactación de suelos, otra razón importante.
  • Aapresid confirma el fin de la expansión de la siembra directa.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La siembra directa, pilar de la agricultura argentina durante más de tres décadas, ha experimentado un retroceso significativo. Según estimaciones de Aapresid, para la campaña 2025/26, este sistema de producción ocupará el 80,6% del área relevada, lo que representa una disminución respecto al 82,6% del año anterior. Si se compara con el pico alcanzado en la campaña 2017/18, la caída supera los 12 puntos porcentuales, situándose en un 93% del área agrícola en ese entonces.

Esta reversión de una tendencia expansiva de casi 40 años se atribuye principalmente a dos factores. El control de malezas, que la siembra directa solía resolver sin necesidad de mover el suelo, se ha vuelto más complejo debido a la aparición de resistencias a herbicidas, llevando a un 48,5% de los casos a volver a labores de labranza. Otro motivo relevante es la compactación de los suelos, que afecta al 25,6% del área que ha retornado a sistemas convencionales.

Otras razones que contribuyen a esta tendencia incluyen restricciones en el uso de fitosanitarios, exigencias de cosecha de ciertos cultivos, condiciones de contratos de arrendamiento y el costo de los insumos. Si bien la siembra directa aún domina la producción de granos en Argentina, con ocho de cada diez hectáreas bajo este sistema, el cambio de rumbo es innegable. La organización que históricamente promovió la eliminación de la labranza reconoce ahora la pérdida de superficie del sistema.

La expansión de la siembra directa, que comenzó con ensayos en los años 70 y se aceleró a partir de la creación de Aapresid a fines de los 80, fue acompañada por avances en genética, fertilización, biotecnología y herramientas de manejo. Sin embargo, la simplificación de estrategias y la aparición de malezas resistentes han puesto a prueba la sostenibilidad del sistema, obligando a algunos productores a reintroducir herramientas de labranza para recuperar el control.

Para la región de Rosario y la provincia de Santa Fe, epicentros de la producción agropecuaria argentina, este retroceso en la siembra directa podría tener implicaciones en la sustentabilidad de los suelos a largo plazo y en la eficiencia de los costos de producción. La necesidad de un manejo más integrado y adaptativo será crucial para enfrentar estos desafíos.

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