Sheinbaum defiende proyectos de GNL en Golfo de California por soberanía, pese a críticas ambientales
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, justificó el desarrollo de dos proyectos de Gas Natural Licuado en el Golfo de California argumentando beneficios para la soberanía nacional, a pesar de la fuerte oposición de grupos ambientalistas por sus potenciales efectos contaminantes. Los proyectos, que ya contaban con autorizaciones previas del gobierno anterior, buscan exportar gas natural estadounidense a mercados asiáticos.

Las claves de la nota
- Proyectos de GNL en México justifican soberanía energética.
- México importa 75% de su gas natural de EE.UU.
- Inversiones millonarias en plantas de licuefacción.
- Críticas ambientales por riesgo a ecosistemas marinos.
- Golfo de California es un patrimonio natural vital.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha defendido la continuidad de dos proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) ubicados en el Golfo de California, denominados Amigo LNG y Saguaro Energía. La mandataria argumentó que estas iniciativas, a pesar de generar controversia por su impacto ambiental y la oposición de grupos ecologistas, representan una ventaja para la soberanía energética del país. Según Sheinbaum, la infraestructura permitiría el almacenamiento de gas natural que, en un futuro, podría ser utilizado para satisfacer la demanda interna mexicana, en un contexto donde el país importa el 75% de su consumo doméstico de gas desde Estados Unidos, insumo fundamental para el 62% de la generación de energía eléctrica.
Estos proyectos de licuefacción, que ya contaban con autorizaciones previas durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se centran en la exportación de gas natural proveniente de Estados Unidos, transportado a través de gasoductos hacia México para su posterior venta en mercados asiáticos. El proyecto Saguaro Energía, con una inversión prevista de US$15.000 millones, aspira a una capacidad de producción de 14 millones de toneladas anuales en Puerto Libertad, Sonora, con planes de expansión. Por su parte, la planta en Guaymas, desarrollada por LNG Alliance y Epcilon LNG, contempla una inversión de US$6.800 millones para una capacidad inicial de 3,9 millones de toneladas anuales.
La justificación gubernamental choca frontalmente con las advertencias de más de 30 organizaciones no gubernamentales, incluyendo Greenpeace y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental. Estas entidades señalan que el traslado del gas en grandes buques metaneros representa un riesgo “grave” para las especies marinas del Golfo de California, un ecosistema de vital importancia ecológica, y podría afectar negativamente las economías locales dependientes de la pesca y el turismo. El Golfo de California es reconocido como patrimonio natural por albergar una vasta biodiversidad, incluyendo 900 especies de peces y el 39% de los mamíferos marinos del mundo.
Si bien la autorización ambiental para el proyecto LNG Amigo fue emitida en abril de 2026, con condiciones específicas como un límite de 60 arribos de buques por año y monitoreo de ruido, las organizaciones civiles obtuvieron suspensiones judiciales en mayo. La postura del gobierno mexicano, enfocada en la soberanía y el potencial de almacenamiento, contrasta con las preocupaciones ambientales y los posibles impactos en la región, un equilibrio que los inversores y la sociedad civil seguirán de cerca.
