Riesgo país supera los 900 puntos: bonos argentinos en caída libre
El riesgo país argentino escaló por encima de los 900 puntos básicos, alcanzando su máximo anual, mientras los bonos soberanos registran caídas de hasta el 3%. Este deterioro financiero se da en un contexto internacional de aversión al riesgo y tensiones internas.
Las claves de la nota
- Riesgo país supera 915 puntos básicos.
- Bonos soberanos caen hasta 3,41%.
- Contexto internacional de aversión al riesgo.
- Tensiones internas y vencimientos de deuda.
- Dificultad para acceder a financiamiento internacional.
El riesgo país de Argentina ha superado la barrera de los 900 puntos básicos, marcando un nuevo máximo anual y niveles no vistos desde octubre de 2025. El indicador, elaborado por JP Morgan, saltó 63 unidades hasta los 915 puntos, reflejando una profunda tendencia alcista en las últimas jornadas. Esta escalada se produce en un contexto internacional adverso, donde prevalece el "modo risk off", llevando a los inversores a desinvertir en activos considerados más riesgosos como los argentinos.
La tendencia negativa abarca a prácticamente toda la curva de deuda soberana. Los bonos bajo legislación local, como el AL30D, retrocedieron 1,23%, mientras que los emitidos bajo legislación extranjera, como el GD30, cayeron 1,56%. Los títulos de mayor plazo, como el GD46D, encabezaron las pérdidas con una merma del 3,41%. Este deterioro se aceleró en octubre, cuando el riesgo país acumuló una suba de casi el 30%, y continuó en noviembre con un avance adicional del 16,3%.
En paralelo, se observaron movimientos atípicos en los bonos en pesos, con subas de hasta el 4,3% en títulos ajustados por inflación (CER) y duales de mayor plazo, acompañados por un volumen de operaciones superior a los 3 billones de pesos. Se especula con compras oficiales para recomponer precios y reducir rendimientos antes de la próxima licitación del Tesoro, que enfrenta vencimientos significativos. Esta inyección de liquidez también coincidió con una baja en las tasas de caución, alejando aún más la posibilidad de recuperar el acceso al financiamiento internacional a tasas sostenibles.
La situación actual, con un riesgo país elevado y sin acceso al financiamiento internacional, presiona al Banco Central a acumular dólares, a pesar de haber frenado su ritmo de compra. La incertidumbre sobre la continuidad del programa económico y la reelección del actual gobierno impulsa a los inversores a buscar activos de menor riesgo, poniendo un precio alto a la deuda argentina.
