Remolacha forrajera: alternativa prometedora al maíz para mejorar la calidad de la carne vacuna argentina
Un estudio del INTA revela que la remolacha forrajera, utilizada en pastoreo directo, produce carne de novillo con calidad nutricional superior y menor costo en comparación con la alimentación a base de maíz.

Las claves de la nota
- Remolacha forrajera duplica omega-3 en carne.
- Relación omega-6/omega-3 mejora con remolacha.
- Menor costo de engorde con remolacha forrajera.
- Calidad nutricional equiparable a sistemas pastoriles.
La remolacha forrajera emerge como una alternativa estratégica para la ganadería argentina, ofreciendo mejoras significativas en la calidad nutricional de la carne vacuna y una reducción en los costos de producción. Un reciente trabajo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha comparado la calidad de la carne de novillos terminados con remolacha forrajera en pastoreo directo frente a dietas tradicionales a base de maíz en sistemas de engorde a corral. Los resultados, obtenidos tras análisis físicos y químicos en laboratorios del INTA Castelar, indican que la terminación con remolacha forrajera no compromete la calidad de la carne, sino que la equipara a la de los sistemas pastoriles, presentando un producto ligeramente más oscuro y firme, dentro de los parámetros de aceptación del consumidor.
La ventaja más destacada reside en el perfil nutricional de la grasa. La carne proveniente de animales alimentados con remolacha forrajera exhibe una concentración de ácidos grasos omega-3 más del doble que la carne de novillos alimentados con maíz. Además, se observa una mejora sustancial en la relación omega-6/omega-3, pasando de valores superiores a 5 en la dieta de maíz a menos de 3 en la de remolacha. Esta relación es crucial para la salud humana, ya que se recomienda no superar el valor de 4 para reducir el riesgo de enfermedades crónicas, un objetivo que la remolacha forrajera cumple favorablemente, a diferencia del maíz.
Desde una perspectiva económica, la remolacha forrajera presenta un menor costo de engorde y permite la producción de carne en épocas donde los recursos forrajeros son escasos, como el invierno. Esto abre una oportunidad concreta para diversificar la oferta y producir carne de calidad diferenciada durante todo el año. Si bien la evaluación de atributos como el color y la terneza se encuentra en una etapa exploratoria, los datos preliminares son auspiciosos, sugiriendo un menor potencial de trombosis y un riesgo relativo menor de desarrollar aterosclerosis en la carne de remolacha.
Este avance es de particular interés para la producción ganadera en regiones como la Norpatagonia, donde se realizó el estudio, pero sus implicancias se extienden a toda la cadena cárnica argentina. La posibilidad de obtener un producto de mayor valor nutricional a un costo competitivo podría fortalecer la posición de la carne argentina en mercados tanto internos como externos, especialmente en aquellos segmentos que valoran la calidad y los beneficios para la salud. La consolidación de la remolacha forrajera como alternativa al maíz no solo optimizaría los sistemas de producción, sino que también podría impulsar la investigación en genéticas y prácticas de manejo más eficientes.
