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Referentes del INTA analizan su salida: "La institución necesitaba un cambio profundo, pero eso no puede limitarse a desarmar lo que existía"

La reducción de personal en el INTA, que ya suma 1.800 agentes en dos años y medio, impacta en la salida de técnicos e investigadores. Dos referentes de la institución comparten su experiencia y visión sobre los cambios.

Fuente original: Bichos de Campo5 min de lecturaNegativo
Referentes del INTA analizan su salida: "La institución necesitaba un cambio profundo, pero eso no puede limitarse a desarmar lo que existía"
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Las claves de la nota

  • 1.800 agentes salieron del INTA en 2 años y medio.
  • 890 trabajadores adhirieron a retiros voluntarios en 2026.
  • Salida de técnicos e investigadores con décadas de experiencia.
  • Desvalorización de la carrera del investigador y burocracia.
  • Crítica a la reestructuración que "desarma lo que existía".

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) atraviesa un proceso de profundas reestructuraciones que han resultado en una significativa reducción de su personal. En los últimos dos años y medio, se estima que alrededor de 1.800 agentes dejaron la institución, incluyendo renuncias, jubilaciones y dos programas de retiro voluntario. El año pasado, casi 890 trabajadores se adhirieron a estos retiros, representando el 18,2% de la planta permanente.

Más allá de las cifras, la consecuencia más difícil de cuantificar es la partida de técnicos, investigadores y especialistas que durante décadas fueron pilares en sus respectivas áreas. En esta primera entrega, se presentan las voces de Ricardo Bartosik y Gabriel Prieto, profesionales con casi 70 años de trayectoria combinada en el INTA. Bartosik, especializado en poscosecha de granos, lamentó la progresiva desvalorización de la carrera del investigador, marcada por salarios insuficientes, falta de objetivos claros y una ausencia de liderazgo. A pesar de haber recibido una propuesta laboral en el sector privado, reconoció que el contexto institucional influyó en su decisión.

Por su parte, Prieto, especialista en legumbres, dedicó 40 años al organismo, destacando la importancia de la institución para el desarrollo del sector agroindustrial argentino. Ambos referentes coinciden en que el INTA requería una transformación profunda, pero critican que esta no se limite a desmantelar la estructura existente. La burocracia y la falta de innovación son señaladas como factores que afectan la moral y la motivación de los investigadores. La salida de estos profesionales representa una pérdida de conocimiento y experiencia valiosa para el sector, con potenciales implicaciones para la investigación y el desarrollo agropecuario en Argentina, incluyendo la región de Rosario, un polo agroindustrial clave.

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