Economía

Productor bonaerense abandona el campo tras perder $40 millones y 34 animales por abigeato

Francisco Franco decidió dejar el campo que alquila en Olavarría tras sufrir dos ataques en un mes que resultaron en la muerte de 34 animales y pérdidas estimadas en $40 millones. El productor denuncia falta de seguridad e impunidad ante la ola de delitos rurales.

Fuente original: La Nación Economía5 min de lecturaMuy Negativo
Productor bonaerense abandona el campo tras perder $40 millones y 34 animales por abigeato
Imagen ilustrativa

Las claves de la nota

  • Pérdida de $40 millones para Francisco Franco.
  • 34 animales faenados en un mes.
  • Ola de delitos rurales en Olavarría.
  • Daños en 2000 metros de alambrado.
  • Productores evalúan abandonar la actividad.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de La Nación Economía.

La creciente inseguridad rural en la provincia de Buenos Aires ha llevado a Francisco Franco a tomar la drástica decisión de abandonar el campo que alquila en Olavarría. En un lapso de apenas un mes, el productor sufrió dos ataques que resultaron en la faena de 34 animales, incluyendo vaquillonas preñadas y terneros, lo que le generó pérdidas económicas superiores a los $40 millones.

Franco relató a La Nación la impotencia que siente al no poder trabajar sin garantías de seguridad, señalando que los delincuentes actuaron con "ensañamiento y rigor". Los ataques, que incluyeron el uso de armas de fuego, dejaron animales muertos y faenados en el predio, afectando significativamente su capital de trabajo. La decisión de Franco se suma a una ola de delitos rurales que vienen denunciando pequeños productores de la zona de Olavarría desde hace más de dos años.

Productores locales, como Alberto Mancusi, advierten que la situación se ha agravado desde principios de 2024, con denuncias que superan las 50 si se consideran los hechos no reportados. Los delitos no se limitan al robo y faena de ganado, sino que también incluyen daños en alambrados, cortados en pequeños segmentos para inutilizar el material y obligar a su reemplazo, generando costos adicionales significativos. Un productor estimó en $15 millones el costo de reparación de su cerco.

La cercanía de los campos a zonas urbanas, que teóricamente debería facilitar la vigilancia, no ha sido suficiente para disuadir a los delincuentes. A pesar de los intentos de los productores por plantear la situación ante las autoridades, los avances concretos en las investigaciones son escasos, lo que alimenta la sensación de impunidad y empuja a productores como Franco a considerar el abandono de la actividad. Este escenario genera preocupación en el sector agropecuario, que ya enfrenta otros desafíos económicos y climáticos.

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