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Producción porcina argentina crece por eficiencia, pero inversiones frenadas por contexto y fisco

La producción porcina argentina crece impulsada por mayor eficiencia, pero las nuevas inversiones están frenadas. Agustín Tocagni, de Ingacot, advierte que el contexto sectorial y las trabas impositivas, como el IVA, impiden desembolsos necesarios para expandir la capacidad instalada.

Fuente original: Bichos de Campo3 min de lecturaNegativo
Producción porcina argentina crece por eficiencia, pero inversiones frenadas por contexto y fisco
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Las claves de la nota

  • Inversiones porcinas frenadas por contexto y fisco
  • IVA diferenciado desincentiva la inversión
  • Falta de financiamiento de largo plazo
  • Crecimiento por eficiencia, no por capacidad
  • Potencial exportador de menudencias a China

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La producción porcina argentina experimenta un crecimiento sostenido, impulsado principalmente por mejoras en la eficiencia productiva en lugar de una expansión significativa de la capacidad instalada. Agustín Tocagni, representante de Ingacot, una empresa familiar del sector, señala que las nuevas inversiones se encuentran prácticamente paralizadas debido a la falta de un contexto favorable. "Hoy las inversiones están paradas, no se están concretando nuevos desembolsos en incrementar la capacidad de producción porque no hay un contexto sectorial que posibilite la inversión, no se dan las condiciones necesarias", afirmó Tocagni.

Uno de los principales obstáculos identificados es la diferencia en las alícuotas del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Mientras la carne porcina tributa un 10,5%, la compra de instalaciones y equipamiento para la producción implica un IVA promedio cercano al 18%. Esta disparidad genera un saldo técnico de IVA que puede tardar años en recuperarse, desincentivando la inversión. Tocagni estima que los saldos de IVA acumulados por el sector vinculados a inversiones superan los 20.000 millones de pesos. A esto se suma la escasez de financiamiento de largo plazo, con líneas de crédito mayoritariamente a corto plazo y en dólares, lo cual resulta problemático para una actividad que adquiere insumos en divisa extranjera y vende en moneda local.

El crecimiento actual se refleja en un aumento de la productividad, con establecimientos que incrementaron su producción por madre de 3.000 a 4.000 kilos anuales. Sin embargo, esta mejora no se traduce en la construcción de nuevas granjas a la escala necesaria para aprovechar el potencial del negocio. Ingacot, por ejemplo, planea expandir su capacidad de 6.000 a 8.500 madres, lo que requeriría una inversión de aproximadamente 20 millones de dólares. La magnitud de estas inversiones, que pueden ascender a 7.000 dólares por madre, subraya la dependencia del crédito accesible y de plazos adecuados, algo que actualmente no se observa en el mercado argentino, a diferencia de países como Estados Unidos y Brasil donde los plazos de financiamiento son considerablemente más extensos.

El escenario se ha vuelto más ajustado también por el incremento en los costos de producción, especialmente el maíz, el expeller y la harina de soja. Si bien el negocio sigue siendo rentable, la rentabilidad se ha vuelto "ajustada". A pesar de estos desafíos, el potencial del sector porcino para generar empleo y valor agregado en el interior del país es considerable, fomentando el arraigo rural. Un aspecto clave para potenciar las exportaciones, particularmente hacia China, es avanzar en el protocolo sanitario para las menudencias, que podrían alcanzar precios significativamente más altos en ese mercado.

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