Preparación de Silobolsas ante El Niño: Consejos del INTA para Mitigar Riesgos Hídricos
Ante la inminente llegada de El Niño y sus pronosticados excesos hídricos, especialistas del INTA brindan recomendaciones clave para preparar los silobolsas y minimizar pérdidas de granos y forrajes. La planificación previa y el mantenimiento constante son fundamentales para asegurar la calidad del almacenamiento.

Las claves de la nota
- Preparar patios de acopio para evitar anegamientos.
- Mantener 1 metro de distancia entre bolsas.
- Asegurar accesibilidad y visibilidad de cierres.
- Identificar cada bolsa con datos relevantes.
- Intensificar monitoreo en cultivos de alta humedad.
La llegada de El Niño, con pronósticos de precipitaciones superiores a lo normal, exige una preparación exhaustiva de los sistemas de almacenamiento de granos y forrajes en Argentina. Técnicos del INTA han delineado una serie de medidas preventivas para los silobolsas, fundamentales para mitigar los riesgos asociados a los excesos hídricos que podrían afectar la producción agropecuaria.
Las recomendaciones del INTA Balcarce se centran en la preparación de los patios de acopio para evitar anegamientos, roturas y demoras en la extracción de los productos almacenados. Se enfatiza la importancia de la planificación previa al embolsado, asegurando que cada bolsa pueda ser inspeccionada, reparada o retirada incluso después de varios días de lluvia, un escenario probable en condiciones de El Niño. La firmeza del terreno, el drenaje adecuado y la evacuación eficiente del agua son aspectos cruciales para mantener la capacidad operativa.
Expertos sugieren corregir depresiones, recuperar la firmeza de las zonas de tránsito y retirar elementos que puedan perforar el plástico. La definición de la superficie disponible debe considerar la posibilidad real de circular con el terreno húmedo, ya que una alta ocupación puede bloquear el drenaje y dificultar el acceso. Se recomienda mantener una distancia mínima de un metro entre bolsas contiguas y en sus extremos para facilitar la inspección, el secado del suelo y reducir el riesgo de daños por maquinaria.
Los cierres de los silobolsas deben ser accesibles y visibles para su revisión y reparación. En el caso de formar bloques de varias bolsas, su tamaño debe calcularse en función del tiempo necesario para acceder a la última unidad, considerando que el ritmo de extracción puede disminuir considerablemente en condiciones adversas. El termosellado o el uso de cintas específicas se presentan como alternativas más seguras que el simple nudo frente a anegamientos prolongados.
La identificación detallada de cada bolsa, incluyendo datos sobre el cultivo, fecha de embolsado, humedad de ingreso y reparaciones, es esencial. El monitoreo debe intensificarse, especialmente con cultivos como trigo, cebada o colza con humedad elevada. La clave reside en conservar la posibilidad de intervención durante todo el período de acopio, no solo en almacenar más cantidad.
