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Morosidad de jubilados se triplicó en un año y ya afecta a más de 450.000 personas
La morosidad entre los jubilados argentinos casi se triplicó en el último año, alcanzando el 11,4% y afectando a más de 457.000 personas, reflejando un deterioro general de la calidad crediticia y la caída del poder adquisitivo de los haberes previsionales.
- Morosidad de jubilados: 11,4% en mayo.
- Más de 457.000 jubilados en situación irregular.
- Poder adquisitivo de la mínima cayó 19% desde noviembre.
- Canasta básica jubilada supera $1.824.000 en marzo.
La situación financiera de los jubilados argentinos ha experimentado un marcado deterioro en el último año, con un incremento alarmante en la morosidad. En mayo, la tasa de incumplimiento entre los adultos mayores se situó en el 11,4%, lo que se traduce en 457.596 personas con deudas en situación irregular. Este dato representa una triplicación respecto al 4,1% registrado un año atrás, según un informe de Provincia Microcréditos. El endeudamiento entre este segmento de la población también sigue en ascenso, con un 44,6% de los más de 9 millones de jubilados manteniendo saldos de financiamiento activos, un nivel superior al observado en años anteriores.
La calidad de la deuda también se ha deteriorado significativamente. Tras una reducción post-pandemia, el incumplimiento ha vuelto a aumentar desde enero de 2025, casi cuadruplicándose. Este fenómeno se enmarca en un contexto de fragilidad financiera generalizada en los hogares argentinos, donde la irregularidad crediticia a nivel nacional alcanzó el 12,8% en mayo, superando el pico de la pandemia. En la provincia de Buenos Aires, la situación es aún más crítica, con una tasa de morosidad del 18,6%.
El informe atribuye este escenario a la significativa caída del poder de compra de las jubilaciones. La jubilación mínima, incluso con bonos, perdió un 19% de su poder adquisitivo real respecto a noviembre de 2023. Si bien el cálculo se basa en el IPC, rubros esenciales para los adultos mayores como medicamentos y atención médica han registrado aumentos superiores al promedio inflacionario, lo que podría agravar la merma efectiva del ingreso. La pérdida acumulada desde 2018 es del 30%, pero el deterioro reciente es particularmente preocupante.
Como consecuencia de estas dificultades económicas, se observa un aumento en la participación laboral de los adultos mayores, con uno de cada cuatro jubilados en el Gran Buenos Aires que continúa trabajando. La jubilación mínima para agosto se fijó en $489.775,92, mientras que la Canasta Básica de los Jubilados en marzo superó los $1.824.682, evidenciando una brecha considerable y la insuficiencia del haber mínimo para cubrir las necesidades básicas, especialmente en rubros como medicamentos y alimentación.
Este informe es crucial para inversores y analistas financieros, ya que evidencia la creciente fragilidad económica de un segmento importante de la población argentina. La morosidad de los jubilados es un indicador de la presión sobre el consumo y la demanda de crédito. Los inversores deben vigilar la evolución de las políticas de asistencia social y el impacto de la inflación en el poder adquisitivo de los haberes previsionales, así como la salud del sistema financiero ante el aumento de la morosidad.

