Miguel Rosbaco: De pagar la fruta con bonos a liderar la mayor industria citrícola de Corrientes ante una nueva crisis
Miguel Rosbaco recuerda el pago con bonos en la crisis de 2001 y hoy, ante una nueva recesión en la citricultura, valora la fortaleza de la cooperativa que ayudó a fundar, convertida en la principal industria citrícola de Corrientes.

Las claves de la nota
- Crisis citrícola de 2001 con pago en bonos.
- Cooperativa San Francisco, mayor industria citrícola de Corrientes.
- Desarrollo de empaque, exportaciones e industria de jugos.
- Generación de 70 empleos directos y 400 indirectos.
- Resiliencia ante nueva crisis por sobreoferta y baja del consumo.
Miguel Rosbaco revivió los difíciles momentos de la crisis de 2001, cuando la producción de cítricos en Corrientes se vio seriamente afectada por la escasez de compradores y el pago con bonos provinciales, cuyo valor real era significativamente menor al nominal. Hoy, con la citricultura argentina nuevamente atravesando un período de sobreoferta, caída del consumo y depresión de precios, Rosbaco encuentra consuelo y seguridad en la cooperativa que él mismo ayudó a fundar. Esta organización, que comenzó como una iniciativa de pequeños y medianos productores para defender sus cosechas, ha evolucionado hasta convertirse en la mayor empresa citrícola de Corrientes.
La cooperativa no solo ha logrado consolidar un empaque propio y abrirse camino en mercados de exportación, sino que también ha desarrollado una importante industria de jugos. Esta diversificación ha sido clave para absorber la fruta que no califica para el mercado de fresco, evitando que se pierda y generando valor agregado. La iniciativa, que nació de la necesidad ante la vulnerabilidad del productor primario ante los largos ciclos de producción y la volatilidad económica, hoy genera unos 70 empleos directos y aproximadamente 400 indirectos, demostrando el impacto positivo de la asociatividad en el desarrollo regional.
La experiencia de Rosbaco subraya la importancia de la integración vertical y la diversificación para sortear las crisis recurrentes en el sector agroindustrial argentino. La capacidad de la cooperativa para procesar la fruta, en lugar de depender exclusivamente de la venta en fresco, la posiciona de manera más resiliente frente a las fluctuaciones del mercado. Este modelo cooperativo, que comenzó con exportaciones a Rusia en 2005 y se expandió a destinos en Medio Oriente y Asia, representa un faro de esperanza y un ejemplo de cómo la unión puede transformar la adversidad en oportunidad, fortaleciendo el entramado productivo de Corrientes y, por extensión, de la región NEA.
