Martín Kalos (Epyca): La contracción económica del segundo trimestre no fue un accidente
El economista Martín Kalos advierte que la caída de la actividad en el segundo trimestre es un reflejo del agotamiento del modelo económico actual, marcado por una demanda interna deprimida y la falta de empleo de calidad.

Las claves de la nota
- Contracción económica del segundo trimestre no fue un accidente.
- Demanda interna deprimida y falta de empleo de calidad son problemas estructurales.
- Repunte de confianza del consumidor es más esperanza que realidad.
- Desconexión entre finanzas y economía real.
- Contexto internacional adverso impacta en precios y riesgo país.
La economía argentina atraviesa un segundo trimestre de 2026 marcado por una contracción general de la actividad, un empeoramiento de los índices de pobreza e indigencia, y un contexto internacional adverso. La prolongación de conflictos geopolíticos como el de Rusia y Ucrania, y el enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, han generado un alza en los precios de las materias primas, volatilidad cambiaria y un incremento en los índices de riesgo país.
Martín Kalos, economista y director de Epyca Consultores, desestimó que la contracción económica del segundo trimestre haya sido un "accidente", sino más bien una consecuencia directa del agotamiento del esquema de estabilización vigente. Este modelo se basó en la apreciación del tipo de cambio, la contención de los salarios reales y el ajuste del gasto público. El problema de fondo, según Kalos, reside en la caída persistente de la demanda interna, una característica inherente al modelo económico propuesto, que no logra generar crecimiento en la mayoría de los sectores, especialmente en aquellos intensivos en mano de obra.
Si bien la confianza del consumidor mostró un repunte en septiembre, impulsado por una desaceleración de la inflación, Kalos lo califica como un "repuente de la esperanza" más que una mejora concreta de la situación actual. Para que esta mejora se traduzca en una reactivación sostenible del consumo masivo, se requiere una recomposición real y duradera de los salarios y del empleo formal, un escenario que hoy no se vislumbra.
La disparidad en la confianza del consumidor, con mejoras en el interior del país y caídas en la Ciudad de Buenos Aires, se explica por la alta concentración de servicios y empleo formal en la capital, sectores directamente perjudicados por el atraso salarial, el aumento de tarifas y la falta de perspectivas laborales. En contraste, en el interior, las dinámicas ligadas al agro y la energía, sectores en auge, parecen tener un peso mayor en la percepción local.
Kalos también señala una "mirada distinta" entre el mundo financiero y la "economía real". Mientras Wall Street premia la disciplina fiscal y el superávit financiero a corto plazo, enfocándose en la capacidad de pago de la deuda, la economía real sufre un consumo masivo estancado, caídas de dos dígitos en la industria manufacturera y una construcción paralizada. Esto evidencia una desconexión entre las expectativas financieras y la realidad productiva del país.
