Martín Guzmán propone reformar el FMI y advierte sobre la "mishiadura" económica argentina
El exministro Martín Guzmán, junto a Joseph Stiglitz, propuso tres ejes para reformar al FMI. En Argentina, criticó la forma en que se combate la inflación, señalando desequilibrios en la producción y una "mishiadura importante".

Las claves de la nota
- Guzmán propone 3 ejes para reformar el FMI.
- Critica la forma del ajuste económico argentino.
- Alerta sobre desequilibrios en producción y empleo.
- La caída de ingresos y alta morosidad complican la recuperación.
- El gobierno subestimó el impacto del ajuste en la actividad.
El exministro de Economía, Martín Guzmán, en colaboración con el premio Nobel Joseph Stiglitz, ha presentado tres propuestas concretas para una reforma integral del Fondo Monetario Internacional (FMI) a través de un artículo en Project Syndicate. Los ejes centrales de su planteamiento incluyen la revisión de los criterios de "condicionalidad" de los programas, la necesidad de prever "contingencias" más allá de un "escenario base" y una mayor sensibilidad a la preservación de la democracia. Además, enfatizan la importancia de asegurar que los programas del FMI cuenten con un sustento político que trascienda al gobierno de turno.
En una entrevista radial posterior, Guzmán abordó la situación económica argentina, reconociendo que la priorización de la lucha contra la inflación por parte del gobierno de Javier Milei desde diciembre de 2023 fue acertada, dado el "ordenamiento de las cuentas públicas" como condición indispensable. Sin embargo, criticó la metodología empleada, señalando que si bien la inflación se ha reducido "significativamente", la estrategia ha generado desequilibrios notables en la producción. La actividad urbana, en particular, se ha visto afectada negativamente, con un crecimiento impulsado principalmente por sectores como el agro, la minería y la energía, los cuales no generan empleo de manera significativa, como evidencian las caídas en la industria y la construcción.
Esta contracción de la actividad urbana, según Guzmán, impacta directamente en la "sostenibilidad del esquema económico y fiscal", provocando una merma real en la recaudación que dificulta al gobierno mantener el superávit fiscal. "Es un problema serio", advirtió. La combinación de la caída de los ingresos de la población y "tasas de interés que se fueron a cualquier lado" ha elevado la morosidad a niveles récord. A pesar de las celebraciones por la baja inflacionaria, la situación de los ingresos de los ciudadanos es "bien complicada", contrastando con las previsiones de un "boom de consumo y recuperación de actividad" anticipadas por el propio gobierno. Guzmán cuestiona la viabilidad de tal recuperación sin un aumento en el ingreso de la gente o en la disponibilidad de crédito, y se muestra escéptico sobre la inversión privada en áreas urbanas ante la falta de ventas.
El exministro describió una "trampa sin salida" donde el impulso a sectores como la energía no se traducirá en un aumento inmediato de la demanda laboral o salarial, ni se espera un aumento del salario real. La morosidad récord tampoco favorece un incremento del crédito. Si bien reconoció iniciativas del Ministerio de Economía, como el intento de movilizar el crédito hipotecario, las consideró carentes de "carácter macroeconómico". Para Guzmán, un impulso estatal sería necesario para reactivar la actividad urbana, pero esto requeriría recursos que, a su vez, implicarían abordar cuestiones impositivas, un área sensible para la administración actual. En su análisis, el gobierno sobreestimó la velocidad de la baja inflacionaria y subestimó el impacto sobre la actividad económica, atribuyendo parte del ajuste a la reducción de impuestos a los de mayor capacidad contributiva y al recorte de inversión pública, además de haber utilizado el tipo de cambio como "ancla" inflacionaria, perjudicando a sectores que ya enfrentaban una caída de la demanda.
