¿Los biocombustibles afectan los motores? Oreste Berta SA revela resultados de testeos en autos y pick-ups 0 km
Daniel Adamo, ingeniero de Oreste Berta SA, detalló los ensayos realizados en vehículos 0 km para evaluar el desempeño de motores con biodiésel y bioetanol, contrastando la situación argentina con la brasileña.
Las claves de la nota
- Oreste Berta SA realizó ensayos de 10.000 km con biodiésel.
- La electrónica del motor es clave para la aceptación de bioetanol.
- Modelos de autos pueden variar su aceptación de etanol por software.
- Brasil usa tecnología Flex Fuel fabricada en Argentina.
- Ensayos buscan datos concretos sobre biocombustibles.
La discusión sobre el uso de biocombustibles en el transporte argentino a menudo se centra en argumentos industriales, comerciales y ambientales. Sin embargo, Oreste Berta S.A. ha decidido llevar este debate al plano técnico, realizando ensayos rigurosos en vehículos de producción para evaluar el comportamiento de los motores con mayores proporciones de combustibles renovables. Esta iniciativa surge en un contexto de contraste regional: mientras Argentina produce vehículos Flex Fuel para exportar a mercados como el brasileño, internamente persisten dudas sobre el incremento del uso de biodiésel y bioetanol.
Daniel Adamo, ingeniero de Oreste Berta S.A., planteó la interrogante sobre por qué Argentina no adopta la tecnología Flex Fuel que fabrica para exportar, señalando que Brasil lo hizo por disponibilidad de recursos y necesidad de reducir la dependencia del petróleo. Adamo considera que la diferencia con Argentina no tiene una explicación técnica contundente y podría deberse a presiones de distintos sectores industriales, más que a una cuestión lógica.
Para responder a estos interrogantes, se implementó un protocolo de ensayo que incluyó una camioneta 0 km instrumentada que recorrió 10.000 km bajo un ciclo de trabajo controlado utilizando biodiésel. Este ensayo, realizado en condiciones rigurosas con service periódicos, buscó medir de forma concreta la respuesta del motor y sus componentes ante un uso prolongado. Los resultados, según Adamo, fueron contundentes y alejados de los temores habituales sobre el biodiésel, trasladando la discusión de percepciones a datos concretos.
En cuanto a los vehículos nafteros, los ensayos se enfocaron en la capacidad de los motores para trabajar con diferentes concentraciones de bioetanol. Se identificó la electrónica del vehículo como una variable determinante. La programación de la unidad de control electrónico (ECU) y las actualizaciones de software pueden modificar significativamente la capacidad de un mismo modelo de vehículo para aceptar mayores porcentajes de etanol, llegando a observarse diferencias entre un 60% y un 30% en modelos del mismo vehículo pero de distintas generaciones.
Los resultados de estos ensayos también invitan a reflexionar sobre el peso de los prejuicios al evaluar el desempeño de los biocombustibles. Frecuentemente, una falla en vehículos que utilizan biodiésel o bioetanol se atribuye rápidamente al combustible, sin considerar otras variables cruciales como la calibración, el mantenimiento o las condiciones de funcionamiento. La ingeniería y los datos obtenidos por Oreste Berta S.A. buscan aportar claridad a este debate, promoviendo una visión más informada y basada en evidencia.
