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La leche que hierve: Innovaciones tecnológicas transforman los tambos argentinos

La alimentación del ganado lechero se independiza del pastoreo diario con el silaje de maíz como base. La tecnología Varcor revoluciona la gestión de efluentes, convirtiéndolos en fertilizantes de alto valor.

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La leche que hierve: Innovaciones tecnológicas transforman los tambos argentinos
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Las claves de la nota

  • Silaje de maíz como base alimentaria del ganado.
  • Tecnología Varcor para recuperación de efluentes.
  • Transformación de estiércol en fertilizantes.
  • Independencia del pastoreo diario.
  • Innovación tecnológica en tambos argentinos.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Clarín Rural.

La industria láctea argentina atraviesa una profunda transformación, alejándose de la dependencia exclusiva del pastoreo para la alimentación del ganado. Inspirados por experiencias internacionales como la de Mike McCloskey en Fair Oaks, Estados Unidos, los tambos argentinos están adoptando el silaje de maíz como componente principal de la dieta, superando el 50% de la alimentación y asegurando el suministro durante todo el año. Esta tendencia, impulsada por la "Segunda Revolución de las Pampas", busca optimizar la producción lechera mediante la aplicación de tecnología y ciencia.

Una de las innovaciones más destacadas es el sistema Varcor (Vapor Recompression with Concentration and Recovery), desarrollado por Sedron Technologies. Este sistema, instalado en Fair Oaks, se enfoca en la recuperación y transformación de los efluentes del estiércol en fertilizantes de alto valor, como el nitrato de amonio. El proceso comienza con el bombeo del estiércol a un biodigestor que genera biogás para energía, mientras que la fibra separada se reutiliza como cama seca. El líquido remanente es tratado por Varcor, que evapora el agua de manera altamente eficiente, consumiendo hasta un 95% menos energía eléctrica que los métodos convencionales, y separa los componentes sin necesidad de químicos.

Este modelo de negocio, donde la inversión inicial corre por cuenta de Sedron a cambio de la comercialización de los fertilizantes, resulta particularmente interesante. La adopción de tecnologías como el "free stall" (estabulación libre) y la gestión avanzada de efluentes marca un antes y un después en la estructura de los tambos, replicando el éxito de grandes proyectos como los de Adecoagro. La cuenca lechera argentina, con polos de alta tecnología emergiendo en zonas como Arenaza y Villa María, demuestra un potencial de crecimiento significativo, sugiriendo que la innovación en el sector lácteo está lejos de agotarse.

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