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La industria del calzado argentino en crisis: caída del consumo, contrabando e importaciones desde China liquidan el sector
La producción de calzado deportivo en Argentina se desplomó, con una fábrica pasando de 40.000 a 10.000 pares mensuales y reduciendo su personal de 120 a 15 empleados, reflejando una crisis sectorial agravada por la caída del consumo, el contrabando y las importaciones.
- Producción de calzado cayó de 40.000 a 10.000 pares/mes.
- Empleo en Kioshi se redujo de 120 a 15 personas.
- Producción nacional de calzado bajó 25% en el primer trimestre de 2025.
- Consumo per cápita de calzado se redujo a 2 pares anuales.
- Importaciones de calzado aumentaron 40% en 2024.
La industria del calzado argentino atraviesa un momento crítico, tal como lo describió Emanuel Fernández, dueño de Zapatillas Kioshi, una de las pocas marcas que aún fabrican en el país. Su fábrica experimentó una drástica caída en la producción, pasando de unos 40.000 pares mensuales en 2022-2023 a tan solo 10.000 en la actualidad. Esta merma se refleja en una reducción de personal de 120 a 15 empleados, y la infraestructura de la planta opera a una fracción mínima de su capacidad, descrita como un "cementerio de maquinaria".
La situación de Kioshi es un reflejo de la problemática general del sector. La producción nacional de calzado ha disminuido significativamente, pasando de 120 millones de pares anuales a 80 millones el año pasado, con una caída adicional del 25% en el primer trimestre de 2025 respecto al mismo período de 2024. Fernández atribuye esta crisis a una combinación de factores interrelacionados: una fuerte caída del consumo, que ha llevado las ventas per cápita de casi cuatro pares anuales a dos; un incremento del 40% en las importaciones de calzado en 2024, sumando cerca de 51 millones de pares; y un aumento del contrabando, especialmente de productos falsificados desde las fronteras norteñas.
Además, el empresario señaló que el esquema arancelario actual desfavorece la producción local. El ensamblado con partes importadas goza de arancel cero, mientras que el calzado terminado paga un 35%, pero la eliminación de mecanismos antidumping y de valores criterio ha facilitado la entrada de productos extranjeros. La guerra comercial entre China y Estados Unidos ha generado un excedente de mercadería china a precios extremadamente bajos, haciendo "muy difícil competir" sin medidas de protección efectivas. La lucha es "desigual" para las fábricas argentinas que enfrentan aumentos en costos energéticos, financieros y generales, mientras los importados se benefician de aranceles reducidos.
La crisis tiene un impacto directo en el empleo, con exempleados de Kioshi que, en su mayoría, no han encontrado trabajo formal y recurren a aplicaciones de transporte. La esperanza del sector reside en una eventual reactivación del consumo y en la implementación de políticas que nivelen la cancha de juego frente a las importaciones y el contrabando. La situación en Rosario y la región, con talleres y fábricas de menor escala, probablemente se vea igualmente afectada, aumentando la precariedad laboral y la incertidumbre económica.
Esta noticia es de alta relevancia para inversores y empresarios del sector industrial argentino, ya que detalla la profunda crisis que atraviesa la industria del calzado. Los datos sobre la caída de producción, la reducción de personal y el aumento de importaciones y contrabando son indicadores clave del deterioro económico. Se debe vigilar la evolución del consumo interno, las políticas arancelarias y las medidas antidumping que puedan implementarse para intentar revertir esta tendencia.

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