Industria textil argentina en crisis: caída del 22,6% en producción y pérdida de 28.000 empleos en 2026
La industria textil argentina profundizó su crisis, registrando una caída del 22,6% en la producción durante los primeros siete meses de 2026 y la pérdida de más de 28.000 empleos formales. El sector opera con una capacidad instalada del 45,3%, muy por debajo del promedio industrial.

Las claves de la nota
- Caída del 22,6% en producción textil hasta julio 2026.
- Pérdida de más de 28.000 empleos formales.
- Capacidad instalada al 45,3%, muy por debajo del promedio.
- Cierre de 770 establecimientos textiles y de confección.
- Derrumbe del 31,2% en importación de maquinaria.
La industria textil argentina atraviesa un escenario crítico, evidenciado por una contracción del 22,6% en su producción durante los primeros siete meses de 2026, una cifra que supera casi diez veces el promedio industrial general. Esta profunda caída, que llevó la producción a sus niveles más bajos en tres años, se traduce en la pérdida de más de 28.000 empleos formales desde diciembre de 2023. El deterioro es particularmente agudo en el eslabón de tejidos y acabados, con una baja del 35,1%.
La baja utilización de la capacidad instalada, que se sitúa en un alarmante 45,3% (12,9% por debajo del promedio industrial del 58,2%), refleja la severidad de la crisis. Desde 2024, el sector opera con niveles de capacidad ociosa que oscilan entre el 30% y el 50%, contrastando con el 50%-60% de 2023. Esta situación ha tenido un impacto directo y devastador en el empleo, con el agregado de textil, confección, cuero y calzado perdiendo 16.536 puestos formales en un año hasta junio de 2026. La magnitud de esta pérdida es significativa, ya que este sector representa el 8,4% del empleo industrial total pero explicó el 50% de la caída mensual y el 31% del retroceso interanual en junio.
La crisis se agrava con el cierre de establecimientos, sumando 770 unidades perdidas en términos netos desde diciembre de 2023, el 67% de ellas en el último año. La inversión también se ha resentido, con una caída del 31,2% en las importaciones de maquinaria textil entre enero y agosto de 2026. A esto se suma una evolución de precios muy por debajo de la inflación general, tanto en el ámbito minorista como mayorista, lo que limita el margen de las empresas para trasladar sus costos. La Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) advierte que el sector no muestra señales de recuperación y se mantiene estancado en niveles históricamente bajos, configurando un desplome estructural.
Para Rosario y la región, esta crisis textil representa una preocupación adicional en el contexto de un entramado productivo que busca diversificarse. La pérdida de empleo y la desaceleración de la actividad en un sector clave como el textil puede tener efectos multiplicadores en la economía local, afectando a pymes proveedoras y al consumo. Los antecedentes de crisis sectoriales en Argentina son frecuentes, pero la magnitud y persistencia de esta situación requieren una atención particular. Sin cambios en las condiciones macroeconómicas y sectoriales, la recuperación se vislumbra lejana, con el riesgo de una desarticulación mayor de la cadena de valor.
