Ganadería: concentración en grandes empresas y caída en campos chicos, con foco en exportación a Japón
Desde 2012, los establecimientos ganaderos de menos de 500 cabezas perdieron el 22% de su rodeo, mientras que las grandes empresas lo incrementaron un 15%. Se analiza la compleja inserción de la carne argentina en el exigente mercado japonés.

Las claves de la nota
- Caída del 22% en stocks ganaderos de menos de 500 cabezas (2012-2025)
- Aumento del 15% en stocks ganaderos de más de 500 cabezas (2012-2025)
- Arancel del 385% para exportación de carne argentina a Japón
- Competencia de Australia y EE.UU. en el mercado japonés
La ganadería argentina muestra una marcada tendencia hacia la concentración, con una clara divergencia entre los establecimientos de menor escala y las grandes empresas. Entre diciembre de 2012 y diciembre de 2025, las unidades productivas (UP) con menos de 500 cabezas experimentaron una drástica caída del 22% en sus existencias ganaderas, pasando de 244 millones a solo 19 millones de animales. Paralelamente, las UP de mayor escala, aquellas con más de 500 cabezas, lograron incrementar su stock en un 15%, sumando 42 millones de animales y alcanzando un total de 319 millones de cabezas.
Esta dinámica de concentración plantea interrogantes sobre la sustentabilidad de los pequeños y medianos productores ganaderos en la región pampeana, tradicionalmente un bastión de la producción de carne vacuna. La menor escala parece enfrentar mayores dificultades para mantener o expandir sus rodeos, posiblemente debido a costos operativos más elevados, menor acceso a financiamiento y menor capacidad de inversión en tecnología.
En paralelo a esta reconfiguración interna del sector, Argentina busca consolidar su presencia en mercados internacionales de alto valor. El informe detalla los desafíos para ingresar a Japón, el tercer mercado mundial de carne vacuna en valor, dominado actualmente por Australia y Estados Unidos. La carne argentina enfrentará un arancel de importación del 385%, un obstáculo significativo. Además, la exigencia del consumidor japonés en cuanto a marmoleado y tamaño de los cortes, sumado a los largos tiempos de tránsito marítimo, complican la exportación de carne enfriada de alta calidad.
Si bien las degustaciones de carne argentina en Japón han sido bien recibidas, la falta de marmoleado suficiente y el calibre de los cortes son barreras importantes para competir con las ofertas australianas y estadounidenses. La concreción de los primeros embarques argentinos se espera para el segundo trimestre del próximo año, y el éxito dependerá de la capacidad del sector para adaptarse a los rigurosos estándares del mercado nipón y sortear las barreras arancelarias y logísticas.
