¿Estalló la motosierra? Documento interno revela recorte presupuestario en el INTA, priorizando burocracia sobre investigación
Un análisis interno del INTA advierte sobre un desfinanciamiento real del organismo a pesar de aumentos nominales en su presupuesto, con una fuerte caída en el poder de compra y la eliminación de una fuente clave de financiamiento.

Las claves de la nota
- Presupuesto INTA: Aumento nominal, caída real del 60-90%.
- Eliminación de 0,45% de derechos de importación.
- Gasto en personal aumenta, inversión en investigación cae.
- 1.500 personas menos, pero mayor gasto salarial.
- Recursos totales del INTA caen 39,6% en 2027.
Un documento interno elaborado por investigadores del INTA, y que se ha diseminado por todo el país, alerta sobre un severo desfinanciamiento del organismo bajo la gestión del gobierno de Javier Milei. A pesar de que el presupuesto proyectado para 2027 muestra un aumento nominal del 25% respecto a 2025 y un 22% frente al ejercicio actual, el análisis detalla que la inflación acumulada en el mismo período (entre 60% y 90%) erosiona drásticamente el poder de compra real. Esto significa que el INTA dispone de menos recursos efectivos que hace dos años.
La situación se agrava por una modificación en la ley de fondo del organismo. El Artículo 21 del proyecto de presupuesto para 2027 propone derogar el inciso que otorga al INTA una parte del valor CIF de las importaciones que pagan derechos de aduana (actualmente el 0,45%). Esta fuente, junto con la tasa de estadística, ha sido fundamental para la autarquía financiera del INTA durante más de dos décadas. La eliminación de esta partida, que en 2026 representaba más de la mitad de la recaudación total del organismo (513.034 millones de pesos), dejará un vacío significativo.
En contraste con la esperada reducción de gastos tras la salida de aproximadamente 1.500 personas del organismo (por retiros voluntarios, jubilaciones y cese de contratos), el documento señala que el gasto en personal sigue creciendo. Esto ocurre mientras se reducen las partidas destinadas a equipos e insumos, impactando directamente en la capacidad de investigación y en la presencia territorial del INTA. El análisis concluye que el personal consume una porción cada vez mayor del presupuesto, en detrimento de las actividades centrales del instituto.
Este escenario es particularmente preocupante para el sector agropecuario argentino, un pilar de la economía nacional y regional. La desinversión en investigación y desarrollo tecnológico por parte del INTA podría frenar la innovación y la mejora de la productividad, elementos cruciales para mantener la competitividad de las exportaciones argentinas. La región de Rosario, epicentro de la producción y exportación de granos, se vería directamente afectada por una menor capacidad del INTA para generar soluciones y transferir tecnología adaptada a las necesidades locales.
