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¿Es tarde para invertir en Wall Street? Las siete lecciones de 75 años y 1.300 récords del S&P 500
A pesar de los récords recientes, UBS sugiere que el mercado alcista de Wall Street aún tiene recorrido, basándose en variables como beneficios, tasas de interés y productividad, más que en la edad del ciclo.
- S&P 500 superó 20 récords este año.
- UBS: mercados alcistas no mueren de viejos.
- Beneficios, tasas e innovación son claves.
- Innovación protege contra inflación y tasas.
La persistente racha de máximos históricos en Wall Street, con el S&P 500 superando los 20 récords este año, genera interrogantes sobre si es un momento oportuno para invertir. Sin embargo, análisis de UBS, como el de Burkhard Varnholt, Senior Financial Market Adviser, desaconsejan el temor a entrar tarde. La historia del mercado estadounidense, con más de 1.300 récords desde 1950, demuestra que alcanzar nuevas marcas es una característica intrínseca de las bolsas y no necesariamente un presagio de fin de ciclo. UBS argumenta que la continuidad de un mercado alcista depende más de factores fundamentales como la trayectoria de los beneficios empresariales, las tasas de interés y la productividad, que de la mera antigüedad del ciclo.
Las lecciones extraídas por UBS, basadas en 75 años de historia bursátil, ofrecen una perspectiva matizada. La primera lección subraya que los mercados alcistas no terminan por agotamiento, sino por un desplome de los beneficios, usualmente provocado por recesiones o inflación persistentemente alta, escenarios que UBS considera poco probables en el contexto actual. Este optimismo se sustenta en políticas fiscales y monetarias expansivas, un impulso a la productividad que beneficia los beneficios y los ingresos, y balances financieros más sólidos. La segunda lección destaca la innovación como principal arma contra la inflación y el aumento de tasas, al permitir la creación de bienes y servicios más eficientes y económicos.
La tercera lección desmitifica que un máximo histórico signifique el fin de la escalada. Se recuerda el caso del Dow Jones, que tras superar los 1.000 puntos en 1972, atravesó una década de estanflación antes de experimentar un crecimiento exponencial impulsado por beneficios corporativos y tasas decrecientes. Esto lleva a la cuarta lección: el comportamiento bursátil está más ligado a los beneficios empresariales y las tasas de interés que a las turbulencias geopolíticas. La quinta lección, aunque incompleta en el fragmento, probablemente abordará las condiciones macroeconómicas y de mercado necesarias para sostener dicho crecimiento. Para inversores argentinos, estas lecciones sugieren que la volatilidad global no debe ser el único factor decisorio, sino que es crucial analizar los fundamentos de las empresas y el entorno macroeconómico global y local. La fortaleza de los balances corporativos y las políticas monetarias de las principales economías son indicadores a seguir de cerca, especialmente ante la posibilidad de que las tasas de interés en EE.UU. comiencen a descender, lo que podría impulsar aún más los mercados de renta variable y generar oportunidades de inversión, incluso para aquellos que consideran haber entrado 'tarde'.
La noticia es relevante para inversores argentinos ya que desmitifica el temor a invertir en Wall Street tras alcanzar máximos históricos. Analiza las variables fundamentales que sostienen los mercados alcistas, como beneficios empresariales, tasas de interés y productividad, ofreciendo un marco para la toma de decisiones. Los inversores deben estar atentos a la evolución de estos indicadores globales y cómo pueden impactar en sus carteras, así como en las oportunidades que puedan surgir en el mercado local ante posibles flujos de capital.

