Emilia Monteleone: El desarrollo de un bioestimulante a partir de bacterias de caña de azúcar para potenciar el maíz
El largo proceso para crear Nitrobac Evo, un biofertilizante foliar que fija nitrógeno atmosférico en el maíz, se inició con la investigación de bacterias de la caña de azúcar. Este avance biotecnológico promete complementar la fertilización nitrogenada tradicional y podría tener un impacto significativo en la producción agrícola argentina.

Las claves de la nota
- Biofertilizante foliar Nitrobac Evo desarrollado en Argentina.
- Bacteria Gluconacetobacter diazotrophicus aislada de caña de azúcar.
- Fija nitrógeno atmosférico en plantas de maíz.
- Aplicación foliar en etapas avanzadas del cultivo.
- Complementa fertilización nitrogenada tradicional.
El desarrollo de Nitrobac Evo, un innovador biofertilizante foliar, es el resultado de casi tres décadas de investigación en microbiología aplicada a la agricultura. Emilia Monteleone, gerente de Investigación y Desarrollo de Koppert Argentina, lideró el equipo que identificó y adaptó una cepa de la bacteria Gluconacetobacter diazotrophicus, inicialmente aislada de la caña de azúcar, para que pueda fijar nitrógeno atmosférico directamente en plantas de maíz.
El proceso implicó un riguroso estudio de las bacterias, desde su cultivo y análisis genómico hasta la predicción de sus capacidades. La cepa seleccionada, identificada como G3K06, demostró la habilidad para colonizar tejidos vegetales y, crucialmente, poseer la maquinaria genética necesaria para la fijación de nitrógeno. Este hallazgo representa un avance significativo en la búsqueda de soluciones biológicas para la agricultura.
Sin embargo, la transformación de esta bacteria en un producto comercializable presentó desafíos considerables. La formulación de Nitrobac Evo debió asegurar la supervivencia de altas concentraciones de microorganismos expuestos a condiciones adversas como rayos UV, desecación y altas temperaturas, además de garantizar su compatibilidad con otros agroquímicos comúnmente utilizados por los productores. Tras exitosos ensayos en invernadero y pruebas a campo, el producto fue lanzado al mercado.
A diferencia de inoculantes tradicionales aplicados a semillas o raíces, Nitrobac Evo se aplica vía foliar en plantas ya desarrolladas. Una vez colonizados los tejidos de la hoja, la bacteria comienza a fijar nitrógeno atmosférico, ofreciendo una fuente complementaria de este nutriente esencial. Si bien no reemplaza la fertilización nitrogenada completa, su aplicación en etapas avanzadas del cultivo puede ser una estrategia valiosa, especialmente cuando el acceso al lote para fertilizar se complica. La posibilidad de aplicación mediante drones amplía aún más su potencial logístico y de eficiencia.
Este desarrollo biotecnológico tiene un potencial impacto directo en la producción de maíz en Argentina, un cultivo fundamental para la economía nacional y para la región de Rosario. La mejora en la eficiencia del uso del nitrógeno, un nutriente clave y costoso, podría traducirse en menores costos de producción y una mayor sustentabilidad ambiental. La creciente adopción de bioinsumos en el país, impulsada por la necesidad de reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos y mejorar la salud del suelo, posiciona a innovaciones como Nitrobac Evo como protagonistas del futuro agropecuario argentino.
