El Niño: Lluvias en el NEA podrían mejorar rindes agrícolas, pero exigen infraestructura y sanidad
Las abundantes lluvias pronosticadas por El Niño para el Nordeste argentino prometen mayores rindes para soja, maíz y arroz, pero su efectividad dependerá de la resistencia de la infraestructura vial y una adecuada preparación sanitaria de los cultivos frente a plagas y hongos.

Las claves de la nota
- Lluvias por El Niño podrían aumentar rindes agrícolas en el NEA.
- Infraestructura vial y sanidad de cultivos son factores clave.
- Riesgo de plagas y enfermedades para cultivos de invierno y perennes.
- Mantenimiento de caminos rurales y cauces de agua es esencial.
- El Niño proyecta hasta 50 mm de lluvia por encima de lo normal.
La llegada del fenómeno El Niño al Nordeste argentino (NEA) trae consigo la promesa de precipitaciones abundantes que podrían impulsar significativamente los rindes de cultivos clave como la soja, el maíz y el arroz. Sin embargo, un informe del IERAL (Regional NEA) advierte que este potencial beneficio no está garantizado y estará condicionado por dos factores críticos: la robustez de la infraestructura vial y la gestión sanitaria en los campos.
Las proyecciones meteorológicas indican que Misiones, Corrientes y el este de Chaco y Formosa son las zonas con mayor exposición a tormentas y lluvias intensas entre septiembre y noviembre, con precipitaciones hasta 50 milímetros por encima de lo normal. Si bien El Niño históricamente favorece a los cultivos estivales, el exceso de agua podría generar demoras en la siembra y complicaciones en la preparación del suelo, afectando la operatividad y, por ende, el beneficio económico esperado. Para los cultivos de invierno, el escenario se presenta más delicado, con un mayor riesgo de enfermedades, plagas y hongos que podrían mermar tanto la sanidad como la calidad de la producción.
Un aspecto crucial a considerar es el impacto de las condiciones climáticas en las producciones perennes, como yerba mate, té y cítricos. El invierno más cálido ya ha adelantado la brotación de algunas plantaciones, dejándolas más vulnerables a heladas tardías y ataques de plagas, lo que podría comprometer hasta un 30% de la brotación. La infraestructura vial rural emerge como un cuello de botella fundamental; caminos inundados o anegados dificultarán el acceso a los lotes y la salida de la producción, limitando la capacidad de aprovechar la mejora en los rindes. Por ello, el mantenimiento de cauces de arroyos y ríos, junto con la conservación de caminos rurales, se presenta como un desafío primordial para el sector público, mientras que los productores deberán anticipar prácticas sanitarias preventivas.
Este escenario subraya la interdependencia entre las condiciones climáticas, la infraestructura y la gestión productiva. Para inversores y productores en la región, será vital monitorear no solo los pronósticos climáticos, sino también las inversiones en infraestructura vial y las estrategias sanitarias adoptadas por las empresas agropecuarias. La capacidad de mitigar los riesgos asociados a las lluvias intensas y las plagas determinará en gran medida el éxito económico de la campaña agrícola en el NEA.
