El agro impulsa la economía, pero las economías regionales sufren una fuerte heterogeneidad
Mientras los granos registran un crecimiento significativo, gran parte de las economías regionales argentinas experimentan una merma en su producción, evidenciando una marcada asimetría interna en el sector agropecuario.

Las claves de la nota
- PBI cayó 0,6% trimestral en el segundo trimestre.
- Proyección de crecimiento económico para 2026 recortada a 1,3%.
- Cosecha récord de trigo (+46%) y avance del maíz (+35%) impulsan el agro.
- Producción cae en 15 de 21 economías regionales.
- Rentabilidad, clima y sanidad afectan a las economías regionales.
La economía argentina muestra un panorama complejo, con el PBI del segundo trimestre en caída y una proyección de crecimiento recortada a 1,3% para 2026. Sin embargo, el sector primario, y en particular el agro, ha sido un pilar fundamental para sostener la actividad, a pesar de las dificultades generales que atraviesan la industria, el comercio y la construcción.
Tras superar los efectos de la sequía, la campaña 2025/26 augura una cosecha récord de trigo (+46% interanual), un avance del maíz (+35%) y una soja estable (+1%). Este impulso se tradujo en un crecimiento acumulado anual del sector agropecuario del 11% entre enero y julio, reflejado también en un aumento del 15% en las exportaciones de productos primarios y del 14% en las manufacturas de origen agropecuario (MOA) en los primeros ocho meses del año.
No obstante, este dinamismo ya da señales de agotamiento, con una retracción del agro en el segundo trimestre y una caída anticipada del 3% interanual en agosto. A esta fluctuación temporal se suma una profunda asimetría interna: la pujanza de los granos pampeanos contrasta fuertemente con la realidad de la mayoría de las economías regionales.
Las 21 economías regionales, si bien no mueven el agregado macroeconómico, son vitales para la estructura productiva y el empleo de numerosas provincias. Según relevamientos, la producción cae este año en 15 de las 21 economías regionales. Esta merma no es un hecho aislado de 2026, ya que al comparar con el promedio de la última década, 11 de ellas producen menos, y en 7 la caída supera el 5%. El retroceso se concentra geográficamente en regiones como Cuyo, el NEA y el Alto Valle.
Las causas de esta menor producción son multifacéticas. La rentabilidad se ve erosionada, con precios que no acompañan la inflación y costos locales que se encarecen en dólares debido a un tipo de cambio desfavorable. El clima y la sanidad también juegan un rol crucial, con heladas, granizo y problemas de sanidad como la influenza aviar afectando a producciones clave. Finalmente, el ciclo ganadero, afectado por la sequía de 2023, aún siente las consecuencias en la menor oferta de terneros, mientras los productores priorizan la retención de vientres para asegurar la cría futura.
