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¿El agro es realmente un ganador del modelo de Milei? Maxi Montenegro advierte por el dólar como ancla inflacionaria que asfixia economías regionales
Maxi Montenegro cuestiona la idea de que el agro es un ganador del modelo económico de Javier Milei, señalando que el dólar utilizado como ancla de la inflación está perjudicando a economías regionales y producciones como la porcina, aviar y vitivinícola.
- El agro no es un ganador unificado bajo el modelo de Milei.
- Economías regionales sufren por el dólar como ancla inflacionaria.
- Propuesta de mayor flotación del dólar para aliviar sectores.
- Temor oficial a la incertidumbre electoral limita la política cambiaria.
- Confianza en el programa económico clave para controlar inflación.
La narrativa predominante entre analistas económicos postula al agro, minería y energía como los grandes ganadores del modelo económico impulsado por Javier Milei. Sin embargo, esta caracterización es matizada por el economista Maxi Montenegro, quien advierte que la realidad del sector agropecuario es heterogénea y que muchas producciones, especialmente las regionales, están sufriendo las consecuencias del actual reordenamiento de precios relativos.
Montenegro señala que el Gobierno, en su afán por controlar la inflación y la estabilidad cambiaria, está interviniendo excesivamente en variables clave, afectando a diversos sectores. Particularmente, las economías regionales se ven perjudicadas al funcionar como un ancla para la inflación, debiendo competir con importaciones, soportar una elevada carga tributaria y enfrentar dificultades de acceso al financiamiento. Ejemplos concretos incluyen la producción porcina y aviar de Entre Ríos, así como la vitivinicultura y los cítricos, intensivos en mano de obra.
La política cambiaria es identificada como el principal factor detrás de esta situación. El economista argumenta que el Gobierno está "toqueteando el dólar" para lograr la desinflación. Si bien no aboga por una devaluación indiscriminada, propone un esquema de mayor flotación del dólar que permitiría al Banco Central acumular más reservas y, a su vez, inyectar pesos en la economía. Un dólar más cercano al techo de la banda cambiaria, actualmente en torno a los 1.900 pesos, podría ofrecer un respiro a los sectores que compiten con importaciones y a las economías regionales.
Montenegro reconoce que una mayor flotación cambiaria tendría costos, como el riesgo de dificultar la reducción inflacionaria. No obstante, considera que el traslado a precios sería menor que en el pasado si el Gobierno confía en su programa monetario. La inflación, como fenómeno monetario, no depende intrínsecamente de la cotización del dólar. La reticencia del Gobierno a aflojar las riendas, según su análisis, podría estar ligada al temor de generar incertidumbre hacia el año electoral de 2027, evitando una posible dolarización de carteras ante una mayor circulación de pesos y un mercado cambiario más liberado.
Esta noticia es crucial para inversores y productores agropecuarios, ya que cuestiona la narrativa de éxito del sector bajo el actual gobierno y expone las presiones que enfrentan las economías regionales. Es fundamental seguir de cerca la evolución de la política cambiaria y las medidas gubernamentales que impactan en los costos y la competitividad de estos sectores.

