Economía de China creció 4,5% en el tercer trimestre, superando las proyecciones
La economía china registró un crecimiento del 4,5% en el tercer trimestre, superando las expectativas del mercado. A pesar del repunte en las ventas minoristas y las exportaciones de alta tecnología, persisten desequilibrios internos como la crisis inmobiliaria y el estancamiento del consumo.

Las claves de la nota
- PBI de China creció 4,5% en el tercer trimestre.
- Ventas minoristas aumentaron 1,1% en septiembre.
- Superávit comercial proyecta superar los u$s1,2 billones.
- Alta tecnología y vehículos eléctricos impulsan exportaciones.
- Desafíos internos: crisis inmobiliaria y consumo débil.
La economía de China mostró una aceleración en el tercer trimestre, con un Producto Bruto Interno (PBI) que aumentó un 4,5% interanual. Este resultado superó las proyecciones de los analistas y acerca al gigante asiático a su meta de crecimiento anual. La Oficina Nacional de Estadística (ONE) comunicó que la cifra se ubicó por encima de la estimación de la AFP (4,4%) y se mantiene en el rango inferior de la meta oficial del 4,5% al 5% para 2026.
Las ventas minoristas, un indicador clave del consumo interno, también mostraron una mejora significativa al crecer un 1,1% interanual en septiembre, marcando la mayor expansión del sector en el último semestre y superando la proyección de Bloomberg (0,5%). Sin embargo, economistas como Max Zenglein de The Conference Board advierten que el PBI puede estar ocultando "disparidades crecientes entre industrias, regiones y hogares". La demanda interna sigue siendo un punto débil, afectada por la prolongada crisis del sector inmobiliario que ha llevado a los hogares a ser más cautelosos y aumentar su ahorro.
A pesar de los desafíos internos, las exportaciones se consolidan como un motor fundamental para China. El país se encamina a superar su récord de superávit comercial global de u$s1,2 billones del año pasado, con un salto del 36% en los envíos al exterior en septiembre y un saldo favorable de u$s938.000 millones en los primeros nueve meses del año. Esta diversificación de exportaciones, que ahora incluyen el sudeste asiático, América Latina y Europa ante las barreras de Washington, se sustenta en la alta tecnología (semiconductores) y los vehículos eléctricos e híbridos.
Para Argentina, el desempeño económico de China tiene implicancias directas, especialmente en el sector agroexportador. Un crecimiento robusto del gigante asiático suele traducirse en una mayor demanda de materias primas, lo que podría sostener los precios de la soja y otros commodities agrícolas. Sin embargo, la advertencia sobre el limitado derrame del modelo exportador chino en el empleo y salarios, junto con la amenaza de la inteligencia artificial, sugiere que la recuperación global podría no ser equitativa. Es crucial observar cómo estas tendencias impactan en la demanda de productos argentinos y en la competitividad de nuestras exportaciones en un mercado global cada vez más influenciado por la tecnología y la reconfiguración de cadenas de suministro.
