Economía argentina crecería solo 1% este año, advierten consultoras
Consultoras privadas ajustaron sus pronósticos de crecimiento para Argentina a la baja, estimando un 1% para este año y advirtiendo sobre una posible recesión técnica ante la caída del tercer trimestre.

Las claves de la nota
- Crecimiento económico proyectado en 1% para Argentina.
- Posible recesión técnica por caída en tercer trimestre.
- Sectores primarios impulsan exportaciones.
- Incertidumbre por impacto del real brasileño.
Las perspectivas de la economía argentina se han deteriorado significativamente en los últimos meses, llevando a las consultoras privadas a ajustar sus proyecciones de crecimiento a la baja. La mayoría coincide en que la expansión para este año rondará el 1%, una cifra considerablemente menor a las estimaciones previas del FMI y el Banco Mundial, que ahora proyectan un 2,1%. La consultora Eco Go incluso rebajó su estimación a 0,8%, señalando que la economía se encuentra al borde de una recesión técnica tras un magro desempeño en agosto.
Los economistas Mateo Borenstein (Empiria) y Daniel Artana (FIEL) coinciden en que, si bien se espera una mejora en el último trimestre, esta podría ser insuficiente para evitar dos trimestres consecutivos de contracción, configurando así una recesión técnica. La consultora Equilibra estima que la actividad no primaria retrocedió 1,6% interanual en septiembre, mientras que los sectores primarios (agro, energía, minería y pesca) mostraron un crecimiento del 4,6%. De confirmarse la caída del tercer trimestre, el PBI cerraría el año con un avance cercano al 1%.
El escenario para el último trimestre se presenta con un leve impulso del sector externo, impulsado por las exportaciones de commodities como trigo y maíz, además de energía y minería. Sin embargo, esta dinámica no se traducirá en una mejora directa para la mayoría de los hogares ni para las empresas orientadas al mercado interno. La inversión se mantendrá concentrada en los polos exportadores, y el gasto público, limitado por las restricciones fiscales, difícilmente aportará un estímulo significativo a la demanda agregada. La reciente depreciación del real brasileño tras el triunfo de Lula da Silva también genera incertidumbre, pudiendo afectar la competitividad argentina de cara a la temporada de verano y generar presión al alza sobre el tipo de cambio local.
