Dólar blue subió a $1.560 y la brecha con el oficial alcanzó máximo de tres semanas
El dólar blue escaló a $1.560 para la venta, marcando la tercera suba en cuatro ruedas y elevando la brecha cambiaria con el tipo de cambio oficial a su valor más alto en tres semanas.

Las claves de la nota
- Dólar blue cerró a $1.560 el 15 de septiembre.
- Brecha con el oficial alcanzó el 3,6%.
- Dólar CCL cotizó a $1.592,97.
- Dólar MEP operó a $1.529,87.
- Dólar tarjeta se ubicó en $1.989.
El dólar blue continuó su tendencia alcista, cerrando la jornada del martes 15 de septiembre a $1.560 para la venta. Esta suba, la tercera en las últimas cuatro ruedas, ha elevado la brecha cambiaria con el tipo de cambio oficial mayorista a su nivel más alto en tres semanas, situándose en el 3,6%. El tipo de cambio informal avanzó $10 durante la rueda, evidenciando una racha de cinco días hábiles sin retrocesos, con tres jornadas de alza y dos sin cambios.
El tipo de cambio oficial mayorista cerró a $1.506,50, consolidando la tendencia bajista que alimenta la ampliación de las brechas. En este contexto, el dólar CCL (Contado con Liquidación) se ubicó en $1.592,97, con una brecha del 5,7% respecto al oficial. Por su parte, el dólar MEP (Mercado de Pases) cerró a $1.529,87, manteniendo una brecha del 1,6%.
El dólar tarjeta o turista, que incluye un recargo del 30% deducible de Ganancias, se posicionó en $1.989. En el mercado de criptomonedas, el dólar cripto (o dólar Bitcoin) cerró a $1.592,20, mientras que el Bitcoin se cotizó a u$s75.945. La persistente volatilidad del dólar blue y la ampliación de las brechas cambiarias son factores clave a observar para la economía argentina, con implicancias directas en el poder adquisitivo, la inflación y la planificación de inversiones.
Para la región de Rosario y Santa Fe, esta dinámica cambiaria tiene un impacto directo en el sector agroexportador, que opera gran parte de sus liquidaciones en dólares. Una brecha cambiaria amplia puede incentivar la liquidación de divisas por parte de los productores, pero también genera incertidumbre en la planificación de costos y rentabilidad. Los antecedentes de alta inflación y devaluación constante en Argentina sugieren que esta tendencia podría mantenerse, a menos que se implementen medidas económicas contundentes que logren estabilizar las variables macroeconómicas.
