Derrumbe de la actividad económica en julio enciende alarmas de recesión y debate por incentivos
La economía argentina se contrajo un 2,9% mensual y 1,4% interanual en julio, lo que eleva el riesgo de recesión técnica y presiona la recaudación y el programa financiero del Gobierno.

Las claves de la nota
- Economía cayó 2,9% mensual en julio.
- Riesgo de recesión técnica en Q3.
- Industria y construcción lideran la baja.
- Recaudación fiscal bajo presión.
- Debate por estímulos económicos.
La actividad económica en Argentina registró una contracción significativa en julio, con una caída del 2,9% mensual y del 1,4% interanual, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Las primeras señales de agosto tampoco son alentadoras, lo que ha reavivado el debate sobre la necesidad de medidas de estímulo económico. Consultoras como Wise Capital señalan que, excluyendo la emergencia sanitaria, no se veía un registro tan bajo desde finales de 2019. Esta desaceleración se explica principalmente por las fuertes caídas en sectores clave como la industria manufacturera (-5%) y la construcción (-4,6%).
El riesgo de una recesión técnica se cierne sobre el tercer trimestre del año, especialmente tras una contracción del 0,6% en el PBI del segundo trimestre. Para evitar una segunda caída trimestral consecutiva, la economía debería crecer alrededor del 3% mensual en agosto y septiembre, un escenario que analistas de Adcap consideran difícil de alcanzar. Facimex, por su parte, recortó su proyección de crecimiento al 1,5% y advierte que una recesión técnica ya es un riesgo latente, con un índice de la UTDT que estima un 82% de probabilidad de recesión en los próximos meses.
La preocupación principal radica en que una menor actividad económica podría afectar negativamente la recaudación fiscal, poniendo en jaque el equilibrio fiscal y la competitividad electoral del Gobierno. Cualquier duda sobre la continuidad de las políticas económicas puede limitar la inversión, que ya ha mostrado una tendencia a la baja. Si bien algunos sectores exportadores muestran dinamismo, el impacto en el resto de la economía es limitado, y la debilidad en sectores no transables como industria y construcción repercute directamente en las cuentas públicas, como lo demuestra la caída real del 1,0% en los ingresos del Sector Público Nacional durante agosto.
