Dejó Spotify y Nueva York para gerenciar el campo de su abuelo en Córdoba
Martina Berg, quien creció en Nueva York y trabajó en Spotify, decidió dar un giro radical a su vida para tomar las riendas del campo familiar en el sur de Córdoba, aprendiendo desde cero sobre agricultura y ganadería.

Las claves de la nota
- Dejó Spotify y Nueva York por el campo familiar.
- Aprendió agricultura y ganadería desde cero.
- Gerencia campo mixto en el sur de Córdoba.
- Transición generacional con su abuelo César.
- Encontró su pasión en el agro argentino.
Martina Berg, oriunda de Argentina pero criada en Nueva York, dio un giro de 180 grados a su vida profesional al dejar su puesto en Spotify para asumir la administración del campo de su abuelo César en el sur de Córdoba. A pesar de haber pasado sus vacaciones de infancia en la propiedad, su conocimiento del sector agropecuario era limitado, más allá de saber ensillar un caballo o observar las vacas.
La propuesta de su abuelo, quien se dio cuenta de que Martina buscaba un cambio, llegó en un momento clave de su vida. Con 25 años, y sintiendo la necesidad de una nueva dirección, Martina tomó la decisión de renunciar a su trabajo, dejar su departamento en Estados Unidos y mudarse a Argentina con un pasaje de ida. Lo que inicialmente pensó como una experiencia temporal de uno o dos años, se ha convertido en su pasión y en su proyecto de vida.
Desde su llegada hace ocho años, Martina ha aprendido sobre la gestión del campo "a los golpes", pero siempre con la guía fundamental de su abuelo César, quien adquirió la propiedad en 1978. Su formación se complementa con el trabajo de un ingeniero agrónomo, una veterinaria y su participación activa en un grupo CREA, lo que le permite compartir experiencias y adoptar nuevas prácticas para optimizar el manejo productivo. El establecimiento combina agricultura con ganadería de ciclo completo y un feedlot propio, cultivando maíz, soja, girasol, trigo y maní, además de abordar desafíos en sectores bajos y salinos.
La transición generacional ha sido un pilar en esta historia. El abuelo César, de 88 años, confió plenamente en Martina desde el primer día, presentándola al equipo como la nueva administradora, a pesar de que ella misma admitió no saber qué era la soja. Esta apertura y confianza han sido cruciales para que Martina se sienta agradecida y comprometida con el proyecto familiar. Recientemente, César ha comenzado a participar activamente en las publicaciones de Martina en redes sociales, compartiendo su entusiasmo por mostrar el campo y proponiendo temas, lo que demuestra una renovada energía en esta etapa conjunta.
