Déficit comercial de EEUU se expandió en agosto a pesar de aranceles de Trump
El déficit comercial de Estados Unidos se amplió un 77% interanual en agosto, alcanzando los u$s105.600 millones, impulsado por una fuerte demanda importadora que podría afectar el crecimiento económico.

Las claves de la nota
- Déficit comercial de EEUU se expandió 77% interanual en agosto.
- Importaciones de bienes aumentaron 5,3% en agosto.
- Déficit comercial podría restar hasta 2,5 puntos al PBI del tercer trimestre.
- Fuerte demanda interna impulsa importaciones a pesar de aranceles.
El déficit comercial de Estados Unidos experimentó una preocupante expansión del 77% interanual en agosto, alcanzando los u$s105.600 millones. Este incremento, que supera las expectativas, se atribuye a una sólida demanda interna que impulsó las importaciones de bienes en un 5,3%. La administración de Donald Trump, que apostó por una política de aranceles para reducir este desbalance, parece no estar obteniendo los resultados esperados, ya que las importaciones de bienes aumentaron un 5,3%, mientras que las exportaciones de bienes solo crecieron un 2,2%.
Este deterioro en la balanza comercial se ha convertido en un lastre recurrente para la economía estadounidense, habiendo afectado negativamente el crecimiento del PBI en los últimos tres trimestres. Los economistas advierten que esta tendencia podría restar hasta 2,5 puntos porcentuales al crecimiento del PBI del tercer trimestre, a pesar de que las estimaciones generales se sitúan alrededor del 3% anual, proyectando que el gasto de los consumidores podría mitigar parcialmente el impacto.
La fuerte demanda interna, impulsada por el gasto de los consumidores y la inversión empresarial en equipos, especialmente en el sector de inteligencia artificial, parece ser el motor principal detrás del aumento de las importaciones. Esta situación plantea un desafío para la política económica de Estados Unidos, que busca equilibrar su balanza comercial sin sofocar la actividad económica interna. La persistencia de este déficit comercial podría generar presiones inflacionarias y afectar la competitividad de las exportaciones estadounidenses a mediano plazo.
Para Argentina, este escenario presenta un panorama complejo. Por un lado, una economía estadounidense en crecimiento, aunque con desbalances, podría mantener una demanda de commodities y productos agroindustriales. Sin embargo, un eventual freno en el crecimiento de EE.UU. debido a su déficit comercial podría reducir dicha demanda. Además, la política arancelaria de EE.UU. siempre genera incertidumbre en los mercados internacionales, pudiendo impactar en los precios de las materias primas y en el flujo de inversiones. Es crucial observar si las políticas internas de EE.UU. logran revertir esta tendencia o si se profundiza el desbalance, lo que podría tener repercusiones en la economía global y, por ende, en la argentina.
