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De estado pobre a potencia: Mato Grosso, un ejemplo de desarrollo agropecuario
Mato Grosso, en Brasil, pasó de ser una región pobre a convertirse en el principal productor de soja, maíz, algodón y carne bovina del país en menos de 30 años, gracias a la intensificación y transformación local de la producción.
- Mato Grosso: potencia agropecuaria en 30 años.
- Principal productor de soja, maíz, algodón y carne en Brasil.
- Transformación local de granos en biocombustibles y carne.
- Crecimiento económico con alta preservación ambiental.
El estado brasileño de Mato Grosso ha experimentado una transformación asombrosa en las últimas tres décadas, pasando de ser una de las regiones más pobres de Brasil a convertirse en una potencia agropecuaria. A pesar de su lejanía de los puertos y centros de consumo, Mato Grosso ha logrado un crecimiento económico notable, posicionándose solo detrás del Distrito Federal y San Pablo en PBI per cápita. Este desarrollo se basa en la intensificación de la producción agrícola, logrando hasta dos o tres cosechas por año y diversificando cultivos como soja, maíz y poroto. La clave ha sido la transformación local de los granos en productos de mayor valor agregado, como biocombustibles y carne bovina, lo que permite que los granos alcancen precios comparables a los del puerto, compensando los altos costos de flete.
La producción de Mato Grosso es impresionante: más de 52 millones de toneladas de soja y casi 60 millones de toneladas de maíz superan las cifras argentinas. Además, su stock bovino, con más de 32 millones de cabezas, es el mayor de Brasil, y su producción de algodón representa el 74% del total nacional. Este crecimiento se ha logrado manteniendo el 61% del territorio con vegetación nativa, bajo una estricta legislación ambiental. La integración de la producción de granos con la ganadería, utilizando subproductos como la burlanda para engordar ganado, y la fertilización de campos con desechos animales, demuestran un modelo de economía circular.
El contraste con la Argentina es marcado. Mientras Mato Grosso prosperaba, la Argentina vio su potencial agropecuario limitado por políticas de retenciones y restricciones. La experiencia de Mato Grosso ofrece lecciones valiosas para el sector agroindustrial argentino, especialmente en la región de Rosario, un polo agroexportador clave. La capacidad de Brasil para agregar valor localmente y su enfoque en la eficiencia productiva son aspectos que Argentina debería analizar para recuperar su competitividad y potenciar su producción.
Esta noticia es altamente relevante para los actores del sector agroindustrial argentino, incluyendo productores, exportadores y analistas financieros. El caso de Mato Grosso demuestra el potencial de intensificación y transformación productiva, incluso en contextos logísticos desafiantes. Los inversores y empresarios argentinos deben observar cómo Brasil ha logrado agregar valor localmente y mantener la competitividad, lo cual puede ofrecer aprendizajes para políticas y estrategias en Argentina. A continuación, será importante seguir la evolución de las políticas agropecuarias brasileñas y su impacto en los mercados de commodities globales.

