¿Cómo hacer una buena conserva de alfalfa? La materia seca, clave según el agrónomo Fernando Clemente
El agrónomo Fernando Clemente destaca que la clave para una buena conserva de alfalfa, tras analizar miles de silajes, es la materia seca. Un manejo inadecuado puede mermar la calidad nutricional del cultivo antes de llegar al animal.

Las claves de la nota
- La materia seca es la clave para una buena conserva de alfalfa.
- Más del 21% de proteína inicial puede degradarse.
- Niveles de cenizas cercanos al 12% indican contaminación con tierra.
- El manejo de la humedad al ensilar es crucial.
La calidad de la alfalfa cosechada puede verse significativamente mermada durante su conservación, incluso si el cultivo inicial presenta altos niveles de proteína. El ingeniero agrónomo Fernando Clemente, basándose en el análisis de más de 6.000 muestras de silajes de alfalfa, subraya que la eficiencia en la conservación es fundamental para que los nutrientes lleguen al animal. A pesar de que la alfalfa argentina promedio muestra un 21% de proteína, la digestibilidad de la fibra y los altos niveles de cenizas (cercanos al 12%), indicativos de contaminación con tierra, son señales de alerta.
El principal problema identificado por Clemente radica en la humedad del material al momento de ensilar. Fermentaciones indeseadas y degradación proteica ocurren cuando la alfalfa ingresa al silo con un contenido de agua excesivo. Esto puede ocurrir, en parte, por la expansión de prácticas como el corte directo, que no permite la previa deshidratación en campo. La materia seca se erige así como la variable crítica, más allá de la genética o los aditivos de fermentación.
La tecnología de análisis de forrajes ha avanzado, permitiendo a productores y asesores detectar pérdidas y corregir el manejo campaña tras campaña. La genética animal actual demanda alimentos de alta calidad para expresar su potencial productivo, haciendo ineficiente la pérdida de nutrientes en la etapa de conservación. La exigencia del mercado y la necesidad de optimizar cada etapa productiva en el agro argentino, especialmente en provincias con fuerte producción ganadera como Santa Fe y Buenos Aires, hacen que la correcta conservación de forrajes como la alfalfa sea un factor determinante para la rentabilidad.
