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Colza y sorgo buscan expandirse en Argentina con nuevas oportunidades comerciales y tecnológicas

Expertos señalan que la colza y el sorgo, cultivos que buscan diversificar la producción agrícola argentina, presentan un potencial de crecimiento impulsado por la demanda internacional de aceites y las innovaciones biotecnológicas, respectivamente. La colza, en particular, ve un renovado interés ante la posibilidad de negocios a contrato y la demanda de biocombustibles, mientras que el sorgo busca superar su relegada posición frente a cultivos tradicionales.

Fuente original: Bichos de Campo7 min de lecturaPositivo
Colza y sorgo buscan expandirse en Argentina con nuevas oportunidades comerciales y tecnológicas
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Las claves de la nota

  • Colza busca expandirse en Argentina con negocios a contrato.
  • Sorgo se beneficia de innovación biotecnológica y altos precios.
  • Demanda internacional de aceites impulsa el interés por la colza.
  • Uruguay sirve de referencia regional para el cultivo de colza.
  • Cambio de paradigma en el uso de lotes para el sorgo.

Resumen elaborado con inteligencia artificial a partir de la nota de Bichos de Campo.

La agricultura argentina está presenciando un interés creciente por cultivos alternativos a la soja, el maíz y el trigo. La colza, un cultivo invernal, está experimentando un resurgimiento impulsado por la demanda internacional de aceites vegetales, especialmente para la producción de biocombustibles para aviación. Si bien su superficie en Argentina es aún reducida, rondando las 150.000 hectáreas frente a los 44 millones a nivel mundial, el potencial de crecimiento es considerable. Federico Pisoni, gerente comercial de RAGT semillas, destaca que la posibilidad de cerrar negocios a contrato antes de la siembra brinda una seguridad fundamental a los productores, superando las dificultades de comercialización que llevaron a su abandono a principios de la década pasada. El ejemplo de Uruguay, con 400.000 hectáreas de colza, sirve como referencia del potencial argentino.

Por otro lado, el sorgo, un cultivo de verano, busca sacudirse la etiqueta de ser destinado a lotes marginales. A pesar de mantenerse a la sombra del maíz y la soja, el sorgo se beneficia de innovaciones biotecnológicas y eventos que facilitan su manejo. Sus precios se han mantenido en niveles históricamente altos en los últimos años, ofreciendo una oportunidad de rentabilidad que aún no se aprovecha plenamente. El principal desafío, según Pisoni, radica en cambiar la percepción de los productores, quienes tienden a reservarle los ambientes menos productivos.

La diversificación de las rotaciones agrícolas y las convenientes opciones comerciales y tecnológicas son factores clave para el desarrollo de ambos cultivos. La colza se posiciona como una opción de rentabilidad invernal con un negocio a contrato que otorga previsibilidad, mientras que el sorgo avanza con mejoras genéticas y biotecnológicas. El interés por la colza también se ve influenciado por los nuevos usos industriales de los aceites vegetales, compartiendo protagonismo con cultivos como la camelina y la carinata, cada uno con sus particularidades agronómicas y comerciales.

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