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La carne vacuna frenó los aumentos en abril: el asado fue el corte que más cayó
Los precios de la carne vacuna se mantuvieron estables en abril, según el IPCVA, a pesar de una suba interanual del 61,9%. El pollo aumentó y el cerdo bajó, ampliando la brecha de precios entre carnicerías y supermercados.
- Carne vacuna estable en abril, suba interanual 61,9%.
- Asado el corte que más bajó (-2,8%).
- Pollo fresco aumentó 2,4% mensual.
- Brecha de precios carnicerías vs. supermercados se amplía.
- Pollo y cerdo, alternativas más accesibles.
Tras los fuertes incrementos de febrero y marzo, los precios de la carne vacuna experimentaron una pausa en abril, según el último relevamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA). El informe, que abarcó las principales plazas del país como el AMBA, Córdoba y Rosario, indicó que los distintos cortes bovinos no registraron variaciones promedio respecto al mes anterior. A pesar de esta estabilidad mensual, la carne vacuna acumula una significativa suba interanual del 61,9%.
En contraste, otras proteínas mostraron movimientos. El pollo fresco registró un aumento del 2,4% respecto a marzo, acumulando un alza cercana al 38% en los últimos doce meses. Por su parte, el pechito de cerdo experimentó una leve baja del 0,5% mensual, con una variación interanual del 23,7%. Dentro de los cortes bovinos, el asado lideró las caídas con un retroceso del -2,8%, seguido por la carnaza común (-1,3%) y la nalga (-1,1%).
El relevamiento también puso de manifiesto una brecha de precios creciente entre carnicerías y supermercados. En abril, los precios de la carne vacuna aumentaron un 0,6% en carnicerías, mientras que en los supermercados retrocedieron un 1,4%. La comparación interanual agudiza esta diferencia, con subas del 66,6% en carnicerías frente al 51,7% en grandes superficies. Esto se traduce en que, en promedio, con el valor de un kilo de carne de supermercado se podían comprar solo 0,87 kilos en carnicerías, evidenciando la competitividad de las grandes cadenas en varios cortes populares.
La relación de precios con otras proteínas consolida al pollo y al cerdo como alternativas más accesibles. En abril, el valor de un kilo de asado permitía comprar 3,66 kilos de pollo fresco y 2,03 kilos de pechito de cerdo, mejorando el poder de compra respecto al año anterior. Para Rosario y la región, esta dinámica podría influir en los hábitos de consumo, especialmente si las diferencias de precios entre canales se mantienen o amplían. Los antecedentes de inflación y la búsqueda de alternativas más económicas por parte de los consumidores sugieren que esta tendencia podría persistir, impactando en la demanda de los distintos cortes y proteínas.
Este informe es crucial para inversores y productores del sector cárnico argentino, ya que detalla la dinámica de precios de un commodity fundamental. La estabilidad de la carne vacuna tras subas previas y la creciente brecha con otras proteínas como el pollo y el cerdo son indicadores clave. Se debe vigilar la evolución de estos precios, la relación con los costos de producción y la respuesta del consumidor ante las alternativas más económicas.

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