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Campo argentino: 70,8% más de carne con menor huella ambiental abre mercado digital
Un establecimiento en la Cuenca del Salado incrementó su producción de carne un 70,8% en cinco años, reduciendo significativamente su huella de carbono, lo que abre la puerta a la comercialización de créditos ambientales.
- Producción de carne creció 70,8% entre 2021 y 2025.
- Huella de carbono por kilo de carne se redujo significativamente.
- Se cuantificaron 2548,3 toneladas de CO₂ equivalente de reducción.
- Reducciones verificables abren puerta a mercado digital de carbono.
Un innovador proyecto desarrollado en el establecimiento Santa Unión, ubicado en General Guido, provincia de Buenos Aires, demuestra que es posible aumentar drásticamente la producción de carne mientras se reduce la huella ambiental. Durante un período de cinco años (2021-2025), la productividad de carne viva por hectárea se disparó un 70,8%, pasando de 101,3 a 173,1 kilos.
Paralelamente a este notable incremento productivo, la intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero se redujo de 19,73 a 12,94 kilos de CO₂ equivalente por kilo de carne producido. Esta disminución, que se mantuvo consistentemente por debajo de los promedios regionales, representa una reducción acumulada de 2548,3 toneladas de CO₂ equivalente. La metodología científica empleada y el respaldo documental permiten que estas reducciones sean verificables y se transformen en un activo digital con potencial valor económico.
Este avance, impulsado con el acompañamiento del INTA y utilizando su Calculadora de Huella de Carbono para Sistemas Ganaderos, no solo valida la eficiencia de las prácticas sustentables, sino que abre un nuevo horizonte de negocio. La posibilidad de cuantificar y verificar estas reducciones de emisiones habilita su comercialización en mercados voluntarios de carbono, transformando la sostenibilidad en una fuente de rentabilidad. Este caso es un precedente clave para el sector ganadero argentino, especialmente para la región pampeana, que busca consolidar su posición en mercados internacionales cada vez más exigentes en materia ambiental.
Este caso es de suma importancia para el sector agroindustrial argentino, ya que demuestra la viabilidad de aumentar la producción de carne mientras se reduce el impacto ambiental. Los productores y empresas de la región de Rosario y la Pampa Húmeda deben estar atentos a cómo estas prácticas pueden traducirse en valor económico a través de mercados de carbono. La verificación de estas reducciones es clave para la futura inserción en cadenas de valor globales con mayores exigencias ambientales.

