Bunge cierra planta en Campana tras 50 años y deja a 110 empleados en la calle
La multinacional Bunge cesó la operación de su planta química en Campana, que producía amoníaco y tiosulfato de amonio, afectando a 110 empleados. La decisión se fundamenta en limitaciones de infraestructura, tecnología y cambios en el mercado.

Las claves de la nota
- Cierre de planta de Bunge en Campana
- 110 empleados afectados por despidos
- Producción de amoníaco y tiosulfato de amonio
- Limitaciones de infraestructura y mercado
- 50 años de operación de la planta
La empresa agroindustrial Bunge, de capitales multinacionales, ha anunciado el cierre de su planta de producción de químicos en Campana, tras 50 años de operación. La fábrica, dedicada a la elaboración de amoníaco y tiosulfato de amonio, cesará sus actividades, impactando directamente a 110 empleados.
Según la información recabada, la decisión responde a un análisis exhaustivo de diversas alternativas operativas y comerciales. Las principales razones esgrimidas por la compañía radican en las limitaciones de infraestructura y tecnológicas inherentes a una planta con medio siglo de antigüedad, sumado a las fluctuaciones y cambios en las condiciones del mercado y el abastecimiento de insumos. Estas variables estructurales han afectado la viabilidad y sostenibilidad de la actividad a largo plazo.
La cooperativa ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas) mantenía una participación asociativa en la producción, equivalente al 175% del total, lo que subraya la relevancia de esta planta en la cadena de valor agroindustrial. El Sindicato de Trabajadores Químicos y Petroquímicos de Zárate-Campana expresó su sorpresa y descontento, indicando que la notificación del cierre se realizó sin previo aviso, generando incertidumbre entre los trabajadores.
La desvinculación de los empleados se llevará a cabo con responsabilidad y acompañamiento, según Bunge, cumpliendo con todos los compromisos y obligaciones. Sin embargo, el gremio denunció que los telegramas de despido comenzaron a enviarse sin una comunicación formal previa, lo que agrava la situación para los afectados. Este cierre representa un duro golpe para la economía local de Campana y la región, que pierde una fuente de empleo y producción especializada.
