Brecha de ingresos en Argentina: asalariados formales ganan 165% más que cuentapropistas informales
Un asalariado privado formal en Argentina cobró en julio un promedio de $1.860.000 netos, mientras que un cuentapropista informal percibió solo $700.000. La formalización es la clave de la diferencia salarial y fiscal.

Las claves de la nota
- Asalariado formal gana $1.860.000 netos vs. cuentapropista informal $700.000 (julio)
- Se perdieron 210.000 empleos formales y se crearon 480.000 informales
- Brecha fiscal: asalariado formal aporta $720.000 vs. monotributista D <$70.000
- Formalización laboral es clave para ingresos y recaudación fiscal
- Impacto en Rosario: posible aumento de informalidad y menor recaudación
La recuperación del empleo en Argentina, destacada por el gobierno, presenta un matiz crucial: la disparidad de ingresos entre distintas modalidades laborales se acentúa, especialmente por el crecimiento del cuentapropismo informal. Según datos de la consultora Equilibra, en julio un asalariado privado formal percibió un promedio de $1.860.000 netos mensuales. En contraste, un cuentapropista informal apenas alcanzó los $700.000, representando el 38% de la remuneración del trabajador registrado. Los cuentapropistas formales, por su parte, se ubicaron en un promedio de $1.800.000, similar a los asalariados registrados, mientras que los empleados públicos formales cobraron $1.670.000 y los asalariados "en negro" $890.000. Esto subraya que la principal diferencia no reside tanto en ser dependiente o independiente, sino en el nivel de formalización de la actividad.
Entre finales de 2023 y el segundo trimestre de 2026, si bien el número de ocupados aumentó en 270.000 personas, la tasa de desempleo solo subió moderadamente debido a una reconfiguración del mercado. Se perdieron 210.000 puestos formales y se sumaron 480.000 informales, con un incremento notable de 490.000 cuentapropistas informales. La caída más pronunciada se dio en el empleo asalariado privado registrado, con la desaparición de 260.000 puestos en julio, marcando el decimocuarto mes consecutivo de retroceso en este segmento, especialmente en Industria y Comercio. Esta sustitución laboral tiene un impacto agregado significativo en la masa salarial total, generando una reducción de aproximadamente $141.000 millones mensuales en ingresos laborales.
Las implicancias fiscales también son sustanciales. Un asalariado privado formal aporta cerca de $720.000 mensuales al fisco y la seguridad social, considerando aportes y cargas patronales. Un monotributista de categoría D, en cambio, contribuye menos de $70.000 mensuales. Si bien un trabajador autónomo formal genera una contribución mayor que un monotributista, el crecimiento de cuentapropistas formales se explica en gran medida por la expansión del monotributo, que genera un aporte fiscal y previsional considerablemente menor a pesar de ingresos de bolsillo comparables a los asalariados registrados. Esta dinámica, si bien permite a muchos "reinventarse" ante la falta de empleo formal, implica una menor recaudación y una menor protección social para los trabajadores.
Para Rosario y la región, esta tendencia podría significar una mayor informalidad en sectores como el comercio y los servicios, que tradicionalmente emplean una gran cantidad de mano de obra. La menor recaudación fiscal a nivel local podría impactar en la inversión pública y en la provisión de servicios. Antecedentes de alta informalidad en Argentina son claros, y la tendencia actual podría agravarlos si no se implementan políticas activas de formalización y generación de empleo de calidad. Los inversores y empresarios deben estar atentos a cómo esta dinámica afecta el consumo interno y la capacidad de recaudación del Estado, factores clave para la estabilidad macroeconómica.
