Así se redujo la dependencia mundial del petróleo desde los años 70
Un informe de Bank of America (BofA) revela que la economía global hoy utiliza solo un tercio del petróleo que se requería en los años 70 para generar la misma cantidad de PIB, atenuando el impacto de los shocks energéticos.

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Resumen Inteligente
Puntos Clave
- Uso de petróleo: Un tercio del requerido en los años 70 para igual PIB.
- Menor impacto de shocks energéticos en inflación y crecimiento global.
- Informe de Bank of America (BofA) como fuente principal.
- Desarrollo del petróleo de esquisto en EE.UU. clave para la resiliencia.
- Escenario de estanflación de los años 70 es poco probable hoy.
Un reciente informe de Bank of America (BofA) destaca una significativa reducción en la dependencia global del petróleo desde la década de 1970. Actualmente, la economía mundial requiere solo un tercio del petróleo que se utilizaba a principios de los años 70 para generar la misma cantidad de Producto Interno Bruto (PIB).
Esta menor intensidad en el uso del hidrocarburo ha fortalecido la resiliencia de la economía global frente a perturbaciones energéticas, atenuando el impacto inflacionario y en el crecimiento. BofA estima que un aumento del 10% en el precio del crudo, que en los 70 generaba un impacto inflacionario de 90 puntos básicos, hoy solo provoca alrededor de 25 puntos básicos. De manera similar, el costo en crecimiento asociado a un shock petrolero se redujo de más de 70 a cerca de 5 puntos básicos.
El banco atribuye estos cambios a la menor intensidad energética global y al desarrollo del petróleo de esquisto en Estados Unidos, que convirtió al país en exportador neto. En consecuencia, BofA considera improbable una repetición de los escenarios de estanflación de los años 70, incluso ante tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Para inversores y empresarios argentinos, esta noticia sugiere una mayor estabilidad en los mercados globales al reducirse la vulnerabilidad a los shocks petroleros. Esto podría traducirse en menores presiones inflacionarias importadas y un entorno más predecible para las inversiones y el comercio exterior, aunque Argentina, como productor de Vaca Muerta, también observa la demanda global.

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