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El oro registra su mayor caída desde marzo y pierde todas las ganancias del año por la Fed
Las expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal, impulsadas por un sólido informe de empleo en EE.UU., provocaron la mayor caída del oro desde marzo, borrando las ganancias anuales del metal precioso.
- Oro cae 3,5% y pierde ganancias anuales
- Datos empleo EE.UU. impulsan alzas de tasas Fed
- Rendimientos bonos y dólar suben, presionan al oro
- Expectativas de recorte de tasas se postergan
El oro experimentó este viernes su desplome más pronunciado desde marzo, revirtiendo por completo las ganancias acumuladas en lo que va del año. La causa principal de esta corrección fue un robusto informe de empleo en Estados Unidos, que fortaleció las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) mantendrá una política monetaria restrictiva por un período más prolongado, e incluso podría considerar nuevas alzas de tasas de interés. El metal precioso cayó alrededor de un 3,5%, llegando a cotizar en US$4.318 por onza, un movimiento que no solo eliminó el avance registrado desde enero, sino que marcó su mayor caída diaria en meses.
La publicación de los datos laborales de mayo en Estados Unidos, que revelaron una creación de 172.000 empleos, superando significativamente las previsiones del mercado, y una tasa de desempleo estable en 4,3%, confirmaron la fortaleza subyacente de la economía estadounidense a pesar del entorno de tasas elevadas. Esta coyuntura impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro y fortaleció el dólar, factores que tradicionalmente ejercen presión a la baja sobre el oro, al incrementar el costo de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento.
Analistas como Felipe Barragán, Senior Research Strategist de Pepperstone, señalan que el mercado está reaccionando a una combinación de factores que apuntan a "tasas altas por más tiempo". La solidez del mercado laboral estadounidense disipa las expectativas de recortes de tasas en el corto plazo, obligando a los inversores a reevaluar la trayectoria de la política monetaria. Elias Haddad, director global de estrategia de mercados de Brown Brothers Harriman, destacó que el oro enfrenta un "doble viento en contra por el aumento de los rendimientos reales y un dólar más fuerte".
Las expectativas sobre la política monetaria de la Fed cambiaron drásticamente tras los datos de empleo. Operadores ahora descuentan completamente un aumento de 25 puntos básicos antes de fin de año, con una probabilidad cercana al 60% de que ocurra tan pronto como en octubre, un giro significativo respecto a la expectativa previa de un recorte en marzo. La incertidumbre geopolítica, como el conflicto en Medio Oriente, que eleva los riesgos inflacionarios globales, también limita el margen de maniobra de los bancos centrales para relajar sus políticas, aunque en esta ocasión, el impacto de las expectativas monetarias ha predominado sobre los beneficios del oro en períodos de incertidumbre.
Para Argentina, esta dinámica implica un entorno de mayor volatilidad para los activos de refugio como el oro. La fortaleza del dólar y el aumento de las tasas de interés a nivel global pueden ejercer presión sobre el peso argentino y dificultar la atracción de inversiones. Los productores y exportadores de commodities, que suelen beneficiarse de un dólar alto, deberán monitorear de cerca la evolución de los precios internacionales del oro y las decisiones de la Fed, ya que las fluctuaciones en el precio del oro pueden tener un impacto indirecto en la percepción de riesgo global y, por ende, en los flujos de capital hacia economías emergentes.
La caída del oro, impulsada por las expectativas de una política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal, tiene implicaciones directas para los inversores y productores argentinos. La fortaleza del dólar y el aumento de los rendimientos globales pueden afectar la competitividad de las exportaciones y la estabilidad del peso. Se debe vigilar de cerca la evolución de las tasas de interés y el precio del oro como indicadores de la aversión al riesgo global y su impacto en los mercados emergentes.

