Bancos públicos sostienen crédito en Brasil en medio de endeudamiento récord, según Goldman Sachs
Goldman Sachs advierte que, a pesar de un endeudamiento récord de las familias y una economía desacelerada, los bancos públicos brasileños y las líneas de crédito gubernamentales deberán sostener el flujo crediticio en los próximos meses.

Las claves de la nota
- Endeudamiento familiar récord en Brasil: 29% de ingresos destinados a deudas.
- Morosidad crediticia en Brasil supera el 8% para personas físicas.
- Bancos públicos y crédito estatal son clave para sostener el crédito en Brasil.
- Tasas de interés en Brasil se mantienen elevadas: 62,4% para familias.
- Incertidumbre post-elección brasileña genera presión sobre tasas y política monetaria.
La concesión de crédito en Brasil enfrenta un panorama desafiante, marcado por altas tasas de interés, una economía en desaceleración y un nivel de endeudamiento familiar sin precedentes. Según Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, los bancos públicos y las líneas de crédito patrocinadas por el gobierno federal serán cruciales para mantener el flujo crediticio en los próximos meses. Los datos de septiembre revelaron una contracción del 2,2% en la concesión de crédito real y ajustada estacionalmente, con caídas significativas en los préstamos a empresas (-4,3%) y familias (-6,2%).
El peso de la deuda sobre los ingresos familiares es alarmante: en agosto, el endeudamiento alcanzó el 50,1% de los ingresos disponibles, y el servicio de la deuda (intereses y amortizaciones) consumió el 29% de esos ingresos, ambos indicadores en niveles récord. La morosidad superior a 90 días en el crédito libre a personas físicas escaló al 8,1% en septiembre, mientras que las tasas de interés promedio para familias y empresas se ubicaron en 62,4% y 24,4% anual, respectivamente. A pesar de las expectativas, el crédito de los bancos públicos creció solo un 3,1% interanual en septiembre, por debajo del 4,4% de las instituciones privadas, y su participación en el total del mercado se redujo ligeramente.
La desaceleración generalizada también se refleja en el crecimiento real del saldo total de crédito, que fue del 3,9% en los 12 meses hasta septiembre, una desaceleración respecto a agosto. El contexto político post-elección, con la reelección de Lula, generó incertidumbre en los mercados, con caídas bursátiles y aumentos en las tasas de interés futuras, lo que podría presionar aún más la política monetaria y la eventual reducción de la tasa Selic. La intervención estatal en empresas públicas como Petrobras y los bancos estatales también es una preocupación para los inversores extranjeros, quienes cuestionan el compromiso del gobierno con el marco fiscal y la autonomía del Banco Central.
Para Argentina, la situación brasileña es un termómetro importante, especialmente en el sector agroindustrial y financiero. Una desaceleración económica en Brasil podría impactar la demanda de commodities argentinos, mientras que la volatilidad en las tasas de interés y la política monetaria brasileña pueden influir en las decisiones de inversión y financiamiento en la región. La fortaleza del real brasileño, o su debilidad, también tiene implicaciones directas en el comercio bilateral y en la competitividad de las exportaciones argentinas. La vigencia de los bancos públicos y las líneas de crédito estatales en Brasil podría ser un factor de estabilidad en un contexto regional de alta incertidumbre, pero la presión política sobre estas instituciones es un punto a vigilar de cerca.
